EE.UU. consume años de producción de misiles en la guerra contra Irán

El elevado ritmo de consumo de armamento coincide con el aumento del coste económico del conflicto.

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El gasto en misiles preocupa en los EEUU/ Foto de archivo EP

 

La ofensiva militar de Estados Unidos contra Irán está generando dudas sobre la capacidad de la industria armamentística estadounidense para reponer sus arsenales. Según informaciones publicadas por el diario británico Financial Times, las fuerzas estadounidenses habrían utilizado en apenas dos semanas de ataques una cantidad de munición crítica equivalente a varios años de producción, especialmente de misiles de crucero Tomahawk.

El elevado ritmo de consumo de armamento coincide con el aumento del coste económico del conflicto. De acuerdo con datos trasladados por el Pentágono a varios senadores estadounidenses, la guerra superó los 11.000 millones de dólares de gasto en sus seis primeros días, una cifra muy superior a las estimaciones iniciales conocidas al comienzo de las operaciones militares.

La mayor parte de ese gasto corresponde a munición de precisión utilizada en los ataques contra infraestructuras militares iraníes desde el inicio de la escalada bélica el pasado 28 de febrero.

Misiles de alta precisión y costes millonarios

Una parte significativa del arsenal utilizado corresponde a misiles de crucero Tomahawk, una de las armas de ataque de largo alcance más utilizadas por la marina estadounidense. Según estimaciones del Center for Strategic and International Studies, Estados Unidos habría lanzado 168 misiles Tomahawk en las primeras 100 horas del conflicto.

Cada uno de estos misiles, fabricados por la empresa RTX, tiene un coste aproximado de 3,6 millones de dólares por unidad. Solo el uso de este armamento durante las primeras fases del conflicto supondría un gasto cercano a 605 millones de dólares.

A estos sistemas se suman otros interceptores y misiles defensivos utilizados para neutralizar ataques iraníes, como los Patriot o los THAAD, cuyo coste también se sitúa en varios millones de dólares por unidad.

Este elevado gasto contrasta con el coste de algunas de las armas utilizadas por Irán en su respuesta militar. Los drones Shahed, empleados en ataques contra posiciones estadounidenses y aliados regionales, tienen un coste estimado de unos 30.000 dólares por unidad, lo que refleja la asimetría económica entre ambos tipos de armamento.

Preocupación por las reservas militares

El uso intensivo de munición de alta precisión está generando inquietud entre legisladores y analistas de defensa sobre la capacidad de Estados Unidos para reponer rápidamente sus reservas estratégicas.

Fuentes citadas por medios internacionales señalan que el ritmo actual de consumo obligará a la industria militar a aumentar la producción durante varios años para recuperar los niveles de stock previos al conflicto.

Ante esta situación, el Pentágono prepara una solicitud de financiación adicional que podría alcanzar hasta 50.000 millones de dólares, destinada a cubrir el coste de la guerra y acelerar la reposición del arsenal.

La propuesta deberá ser evaluada por la Casa Blanca y posteriormente aprobada por el Congreso, donde podría abrirse un debate político sobre el alcance del gasto militar.

Debate político en el Congreso

La financiación del conflicto coincide con un año electoral en Estados Unidos marcado por las elecciones legislativas de medio mandato, lo que podría complicar la aprobación de nuevos paquetes presupuestarios.

Varios legisladores han advertido de que el Congreso exigirá explicaciones detalladas sobre el uso de los recursos públicos antes de aprobar nuevas partidas. Algunos senadores han señalado que el legislativo no está dispuesto a autorizar un gasto ilimitado sin supervisión.

Además del impacto presupuestario directo, el conflicto también está teniendo consecuencias económicas más amplias. La interrupción de rutas comerciales estratégicas en la región, especialmente en el estrecho de Ormuz, ha impulsado el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, con previsiones de mayor volatilidad si la situación se prolonga.

Coste económico y presión estratégica

El aumento del gasto militar y el consumo acelerado de munición se suman a la presión estratégica que afronta Estados Unidos en el conflicto regional. Analistas de defensa consideran que el ritmo de uso de armamento de precisión puede convertirse en un factor clave si la guerra se prolonga durante meses.

En este contexto, el debate en Washington no solo gira en torno a la estrategia militar en Oriente Medio, sino también sobre la sostenibilidad económica y logística de una campaña militar prolongada.

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