Gideon Saar acusa a Sánchez de hipócrita por su intención de romper el pacto con Israel
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, critica aSánchez, por su anuncio de que España planteará este martes que la Unión Europea rompa su acuerdo de asociación con Israel
La controversia diplomática se intensifica entre Jerusalén occidental y la capital española tras una intervención del responsable de asuntos exteriores del país de Oriente Próximo, que cuestiona la legitimidad del dirigente del poder central en Madrid después del anuncio de elevar en Bruselas la revisión del convenio de asociación con el bloque europeo.
Reacción inmediata desde Oriente Medio
El choque verbal se activa cuando el máximo responsable de Exteriores del Estado hebreo, Gideon Saar, responde públicamente a la iniciativa anunciada por el jefe del Ejecutivo español de llevar al ámbito comunitario la discusión sobre el marco de relación con el Estado israelí. La respuesta se produce a través de un mensaje difundido en la red social X, donde el dirigente endurece el tono y pone el foco en la política exterior española.
Críticas al enfoque del Gobierno español
El ministro israelí sostiene que la posición de la jefatura del Gobierno en Madrid carece de coherencia en materia de derechos fundamentales y política internacional. En su mensaje, expresa su rechazo a lo que considera una lectura parcial de la situación y apunta a lo que define como relaciones contradictorias con distintos actores internacionales.
En su intervención escrita afirma: “No aceptaremos una lectura hipócrita de alguien que tiene una relación con regímenes totalitarios que violan los derechos humanos como Turquía de Erdogan, Venezuela de Maduro. Un Gobierno que recibe agradecimientos del régimen brutal de Irán e organizaciones terroristas, y que se ha dedicado a difundir antisemitismo”.
Además, el representante de Exteriores añade que su crítica no se dirige a la ciudadanía española, sino a la orientación política del Ejecutivo, al que acusa de mantener un doble criterio en su acción exterior.
Movimiento diplomático en el marco comunitario
La tensión se produce en paralelo a la decisión del Gobierno español de impulsar en el espacio europeo una revisión del acuerdo que regula las relaciones entre la Unión Europea y el Estado israelí. La propuesta se presenta como un debate abierto sobre el cumplimiento de compromisos internacionales vinculados al respeto de normas básicas.
El Ejecutivo en Madrid plantea que cualquier país que incumpla principios fundamentales del derecho internacional debería ver reevaluado su estatus como socio estratégico en el entorno comunitario. Esta posición se traslada formalmente a Bruselas en coordinación con otros Estados miembros.
Iniciativa conjunta con otros socios europeos
La acción española no se desarrolla de manera aislada. Irlanda y Eslovenia se suman a la petición dirigida a la Alta Representante de la Política Exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, mediante una carta conjunta en la que solicitan activar un debate formal sobre el acuerdo vigente.
En ese documento se plantea la posibilidad de mantener abiertas todas las opciones, incluida la suspensión del marco de cooperación, en función de la evaluación de las actuaciones del Gobierno de Benjamin Netanyahu.
Revisión previa y dudas sobre el cumplimiento
El texto remitido a las instituciones europeas recuerda que ya se ha realizado un análisis previo del artículo 2 del acuerdo, que establece el respeto de los derechos humanos como condición esencial de la relación bilateral. Según esa revisión, el cumplimiento no alcanza los niveles exigidos y la evolución posterior no mejora la situación.
Este argumento se utiliza como base para justificar la petición de un nuevo debate político dentro de la Unión Europea, en un contexto en el que crece la presión para revisar determinados acuerdos internacionales en función de criterios normativos.
Obstáculo clave dentro de la Unión Europea
Desde el propio entorno institucional comunitario se subraya que cualquier decisión de suspensión parcial del acuerdo requiere unanimidad entre los Estados miembros. En este momento, ese consenso no existe, aunque el asunto permanece en la agenda política y diplomática de la Unión.
La falta de acuerdo abre un escenario de negociación prolongada en el que las posiciones de los distintos países miembros siguen sin alinearse, mientras el debate sobre la política exterior común continúa abierto.
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