El hambre como herramienta de desmovilización política (Miguel Ángel del Arco Blanco)

El catedrático de la Universidad de Granada Miguel Ángel del Arco Blanco estudia en “La hambruna española” las consecuencias de esta plaga que asoló el territorio español durante el primer franquismo

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Libros.La hambruna española

 

“Ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan” fue el lema germinal de Franco tras su asunción de la Jefatura del Estado, pero lo cierto es que las consecuencias derivadas de la guerra civil y el mantenimiento durante cerca de un par de décadas de una política económica completamente equivocada provocaron una hambruna generalizada que afectó a buena parte de la población española. El catedrático de la Universidad de Granada Miguel Ángel del Arco Blanco estudia este fenómeno en su ensayo “La hambruna española” que publica Crítica. 
El autor estructura su obra en cuatro partes. La primera de ellas analiza las cinco principales causas de la hambruna: a las citadas destrucciones producidas por el conflicto bélico suma a continuación la desafortunada política autárquica, un modelo económico que aspiraba a la autosuficiencia plena de la nación y cuyos resultados fueron desastrosos; pero también a la orientación filofascista del régimen que, con su apoyo a Alemania e Italia, sufrió como consecuencia el consiguiente bloqueo económico de los aliados, así como la corrupción generalizado y la utilización del hambre como forma de represión de los vencidos y como herramienta de desmovilización política.
Trata luego de la geografía de la hambruna y de los grupos sociales a los que la afectó, así como de los indicadores que daban fe de su existencia: las muertes por inanición, la generalización de enfermedades infectocontagiosas y la elevación de precios de los alimentos; para en la tercera parte profundizar en la reacción del régimen a esta situación que principalmente se basó en el establecimiento de un sistema de racionamiento gestionado mediante la distribución de cartillas, cuya utilización dio lugar a numerosas arbitrariedades, falsificaciones e irregularidades de todo tipo

La cuarta parte la dedica a las herramientas que la inventiva popular puso en marcha para atenuar las consecuencias de la escasez alimentaria, así la mendicidad, la búsqueda de restos aprovechables en las basura, la recogida de sobras de las cosechas, el trabajo a cambio de comida, la prostitución, la emigración del campo a la ciudad sin olvidar, en casos muy graves, la entrega de los propios hijos a familias más acomodadas.

Cita por supuesto la acción desplegada por el Auxilio Social, una institución falangista que acabó gestionada por el Estado y cuya labor, aún no careciendo de eficacia, fue en todo caso claramente insuficiente.
Y aunque la vigilancia y la represión persiguieron los indicadores públicos de disconformidad, no se pudo evitar que los españoles de aquella época expresasen su opinión utilizando la siempre eficaz arma del humor y el ingenio. Y al lema propagandístico de “Ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan” se respondió con otro que rezaba: “Menos Franco y más pan blanco”.   
 

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