Agnès Batlle sacude el debate rural al situar con su 'Arrels Rebels' a la juventud como motor del futuro agrario catalán

La periodista ofrece un mosaico de voces de diez jóvenes que desafían una realidad agraria marcada por el envejecimiento, el estigma social y las estructuras económicas del campo en Catalunya.

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La periodista Agnès Batlle.
La periodista Agnès Batlle. - EUROPA PRESS

 

Entre la narración personal y las tensiones estructurales del sector primario, la obra sitúa a estas generaciones como protagonistas de un cambio imprescindible en un mundo rural profundamente necesitado de renovación.

Mientras las cifras oficiales señalan un envejecimiento preocupante del campesinado y la pérdida de explotaciones en el territorio, ‘Arrels Rebels’ humaniza datos crudos y da rostro a quienes apuestan por la continuidad del oficio.

 

Vocaciones que desafían la tradición

‘Arrels Rebels’, publicado por Ara Llibres, reúne diez historias de jóvenes de distintas comarcas y especialidades que eligen el sector primario pese a los obstáculos estructurales que arrastra el campo catalán. La periodista Agnès Batlle explica que la idea del libro surge al observar una paradoja vital: ella deja su pueblo, Torroella de Fluvià, para vivir en Barcelona, mientras su hijo, criado en Sant Boi de Llobregat, descubre durante la pandemia una vocación agraria firme y persistente.

“Pensábamos que durante la adolescencia se le iría de la cabeza, pero cada vez le gustaba más”, relata Batlle, describiendo cómo su hijo ingresa en una escuela agraria a los 16 años para seguir los pasos de su abuelo, retomando un legado con determinación y compromiso.

 

El contexto demográfico y estructural del campo

Las cifras oficiales dibujan aún una realidad difícil: en Catalunya solo alrededor del 4,84 % de los titulares de explotaciones agrarias tienen menos de 35 años, frente a casi la mitad que supera los 65 años, evidenciando un envejecimiento profundo en el sector. Esta situación se acompaña de una reducción significativa del número de explotaciones agrícolas en los últimos años, con una caída de más del 12 % entre 2020 y 2023, mientras la superficie agraria también muestra cambios en su gestión y uso.

Este telón de fondo proporciona un marco tangible para las historias recogidas en ‘Arrels Rebels’, donde las voces de la juventud no solo desafían estereotipos, sino que también plantean preguntas urgentes sobre la viabilidad del campo si no cambia su perfil demográfico y económico.

 

Estigma social y presiones cotidianas

El libro denuncia la incomprensión y el estigma que enfrentan estos jóvenes en contextos educativos y urbanos: “Rápidamente son señalados, les dicen que huelen a vaca o que hacen peste, y algunos llegan a esconder su vocación para evitar burlas”, afirma Batlle sobre las experiencias recogidas. Estas tensiones se experimentan también en la vida personal, donde muchos optan por establecer relaciones con personas del sector debido a la exigencia de una dedicación de 24 horas, siete días a la semana, reflejo del compromiso absoluto que implica la vida rural.

 

Crítica a las dinámicas económicas y comerciales

Además de los relatos humanos, ‘Arrels Rebels’ incorpora análisis político y económico. La obra aborda cuestiones como la concentración de la propiedad de la tierra, en la que grandes fincas han crecido en número y tamaño en las últimas décadas, a menudo en detrimento de explotaciones familiares más pequeñas.

Batlle también cuestiona los marcos comerciales internacionales, criticando acuerdos que, en su opinión, colocan en desventaja a los productores locales respecto a productos importados que no cumplen con los mismos estándares de regulación y control. “Competir haciendo trampas no es competir”, declara, subrayando las disparidades entre exigencias reguladoras.

 

Sindicalismo y dependencias institucionales

Los testimonios del libro coinciden en señalar que el sindicalismo agrario en Catalunya resulta menos combativo que en otros países europeos debido a una dependencia histórica de subvenciones públicas, lo que disminuye la capacidad de presión y de articulación de demandas colectivas. Esta situación, según los protagonistas, limita la visibilidad de los problemas estructurales y la capacidad de respuesta ante crisis como las crisis climáticas, sanitarias o económicas que afectan al sector.

 

Diálogo con la administración y propuestas de cambio

El relato culmina con una reunión promovida por Batlle entre los diez jóvenes protagonistas y el conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, celebrada el 13 de mayo de 2025. En ese encuentro, los jóvenes plantean demandas concretas: la flexibilización de trámites burocráticos, la agilización de la contratación de trabajadores agrícolas y la promoción de cursos prácticos de bienestar animal que sustituyan requisitos formativos rígidos.

“Si se pierde una familia de agricultores, se pierde una tradición, una cultura y un legado”, advierte Batlle, reclamando también respeto hacia los nuevos habitantes rurales que lamentan la incomprensión de quienes desconocen las exigencias de la vida en el campo.

La autora cierra con una apelación a toda la sociedad: “Es muy bonito hacerse fotos en los campos de girasoles, pero ahí hay alguien que los ha trabajado. La gente no quiere comida envenenada, sino de proximidad, pero hay muchos tentáculos que dificultan que esa comida llegue a nuestros platos”.

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