El periodista Óscar Martínez acusa al presidente salvadoreño Bukele de negociar con las mafias
"Bukele, el rey del desnudo” es un estudio breve, pero bien documentado, sobre la asendereada vida política del presidente de la pequeña república centroamericana
Se ha dicho que el periodismo es uno de los oficios más peligrosos pero, a la vez, más indispensables porque la eficacia de su función informativa y de denuncia sobrepasa la de cualquier otra actividad. Periodista es, y bien armado, Óscar Martínez, jefe de redacción del diario El Faro de San Salvador, quien lleva años debelando la actuación del presidente de aquella república centroamericana cuya actuación ha sobrepasado en mucho las fronteras nacionales para acabar convirtiéndose en un personaje popular a nivel internacional y ello por el teórico resultado de su lucha contra las principales mafias que habían atenazado y ensangrentado la vida de aquel pequeño país.
A Bukele se le atribuye haber contenido la incontenible epidemia de asesinatos cometidos por ellas y conseguido, por tanto, disminuir el elevadísimo número de los habidos en los últimos años. Pero tan prometedor resultado, como denuncia Martínez, no ha sido fruto de una sabia política de persecución del delito dentro del respeto a la legalidad, sino consecuencia directa de una actuación policial carente de cualquier limitación y, lo que es peor, a que “la reducción de homicidios se debía a un pacto entre Bukele y los líderes de las principales pandillas que involucraba disminuir los homicidios a cambio de beneficios carcelarios y evitar las extradiciones a Estados Unidos”.
El intrépido periodista, que recuerda los antecedentes profesionales de Bukele como publicista, lo que le ha permitido saber muy bien “que una buena idea unca superará una buena polémica”, acusa al presidente salvadoreño de ejercer con absoluto descaro un populismo desvergonzado gracias al cual pudo transgredir alevosamente el régimen constitucional en 2024 al haberse presentado a la reelección en el cargo de primer mandatario al término de su primer período, algo expresamente prohibido por la legislación del país, pero que Bukele eludió con una sentencia judicial claramente irregular.
Trae a colación así mismo la extraña decisión de convertir al bitcoin en moneda oficial, desplazando al dólar (que, a su vez, había sustituido al colón, la verdadera moneda nacional), que no evitó que, cuando fue imprescindible recurrir al crédito exterior, tuviese que pedir un préstamo al Fondo Monetario Internacional de 1.400 millones… ¡de dólares! Subraya su contradictoria itinerancia política que le permitió ser alcalde de Nuevo Cuscatlán primero y San Salvador después en representación del izquierdista FMLN, del se distanció más tarde para apoyarse en un partido de creación propia, Nuevas Ideas, claramente escorado hacia la derecha, de quien se ha convertido en uno de los representantes más emblemáticos en aquella zona. Y, en fin, no duda en responsabilizarle de la muerte de Muyshondt, que había sido su asesor de seguridad nacional.
Todo ello lo explica Óscar Martínez en “Bukele, rey del desnudo” (Nuevos cuadernos Anagrama), un texto breve pero conciso sobre uno de los personajes más excéntricos y, pese a su teóricamente parvo ámbito de influencia, peligrosos de la actual coyuntura política. Como demuestra el asentimiento que parece despertar en un bar de la plaza Tirso de Molina de Madrid, donde el autor descubre que se tiene noticia de lo que hace dicho presidente, aunque sin saber exactamente dónde ubicarlo.
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