Renacimiento revisa la obra narrativa de Mercedes Formica
Recuperación de tres obras literarias (Bodoque, La mano de la niña y A instancia de parte) de una jurista que fue pionera en la defensa de los derechos de la mujer casada durante el franquismo
“Padecí las consecuencias de una pensión alimenticia escasa” dejó escrito Mercedes Formica, una abogada gaditana que fue tenaz y eficiente defensora de los derechos de la mujer casada durante el franquismo. Formica se expresaba por experiencia propia, puesto que fue hija de padres a los que la legislación de la República permitió divorciarse, pero que sin embargo dejó en inferioridad de condiciones económicas a su madre y, como consecuencia, a los hijos que vivían con ella. Tal situación le imprimió una huella indeleble que le llevaría, una vez convertida en abogada, a luchar por los derechos de las mujeres hasta conseguir el primero de los avances legales sobre la materia: la modificación del Código Civil adoptada en 1958 sobre el derecho a la residencia de la mujer separada y conocida coloquialmente, en alusión a su apellido, como la “reformica”. No hay que olvidar que en aquellos tiempos el adulterio era considerado un delito solo en el caso de que lo cometiese la mujer y si el marido ofendido “lavaba su honor” matando a la esposa infiel, únicamente merecía la pena de destierro.
Pero Mercedes fue, además de jurista, escritora con una obra que, de hecho, fue memoria de su propia experiencia vital y, a la vez, continuación de su propio oficio de abogada. Tal cual dice Miguel Soler Gallego “en Formica tendríamos un ejemplo de novelista abogada, extraño para una mujer de su tiempo, de ahí que su vida y su obra se entremezclen casi de continuo, aparte de que en su propia familia hubiese vivido situaciones injustas. Si escribió obras de ficción como medios para comunicar sus objetivos en el ámbito jurídico es porque pretendió que era un canal tanto o más eficaz que escribir artículos que denunciaban en periódicos u otros medios de difusión más popular” La ficción le ofreció la posibilidad de incorporar el aspecto humano, poner a la sociedad frente al espejo y mostrar los terribles efectos de esas leyes antediluvianas.
Renacimiento recupera tres piezas de su obra literaria con A instancia de parte y dos obras más, dos de las cuales son obras cortas aparecidas en sendas publicaciones periódicas (Bodoque en Escorial y La mano de la niña en Clavileño) y la tercera, una novela que con el mismo título del libro, publicó en 1955 la editorial Cid. Bodoque es una novela corta que se sitúa a mediados de los años treinta y narra infancia de un niño marcada por el divorcio de sus padres mientras que La mano de la niña es, según su editor, un texto de escritura circular, inundado de melancolía y tristeza, cuyo eje central es la sensación de la pequeña protagonista cuyo alejamiento de padre y hermano la somete al “bulling” de sus compañeras de colegio. En cuanto A instancia de parte” recoge situaciones conflictivas conocidas por Formica en su entorno cercano o en el transcurso de su actividad profesional y cuyas protagonistas suelen ser mujeres adúlteras. Contrapone la diferente reacción ante la infidelidad de dos hombres: uno, capaz de perdonar a su mujer pero rechazado a causa de ello por la sociedad y el otro, sinvergüenza y capaz de utilizar toda suerte de malas tretas para perseguir sus objetivos.
Cabe resaltar que Formica fue una mujer de ideología falangista -dirigió la revista Medina, de la Sección Femenina del Movimiento- lo que ha sido causa de que en el posfranquismo se le ignorara o no se valorara adecuadamente su valiosa aportación a los derechos de la mujer, algo que permitiría considerarle de alguna manera precursora del feminismo. Tarea que desarrolló en años en los que la minusvaloración y preterición de la mujer fue, por supuesto, resultado de una legislación injusta y obsoleta, pero también consecuencia directa de una sociedad española anclada en prejuicios machistas cuya supervivencia, pese a los cambios legales, sigue siendo muy fácil detectar incluso hoy en día.
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