El Laboratorio IRTA-CReSA y la cepa viral del brote de peste porcina africana: la publicación científica del junio
Ante la aparición de un virus que no circula en la naturaleza europea, el Ministerio de Agricultura admitió que no puede excluir que el origen sea una “instalación de confinamiento biológico”.
Documentos académicos confirman que el laboratorio IRTA-CReSA, ubicado muy cerca del foco, estaba realizando experimentos con la cepa exacta del virus que el Ministerio de Agricultura ha señalado como atípico.
El misterio de la cepa viral
La alarma ministerial se activó después de la identificación del tronco viral del brote. El Ministerio de Agricultura comunicó que el virus detectado, clasificado como el inusual grupo genético 29, es “muy similar al grupo genético 1 que circuló en Georgia en 2007”.
Ante la aparición de un virus que no circula en la naturaleza europea, el Ministerio admitió que no puede excluir que el origen sea una “instalación de confinamiento biológico”, el único lugar donde se manipula un tronco de referencia como el de Georgia 2007.
El manejo activo de la cepa “Georgia 2007”
La investigación en publicaciones científicas de la IRTA-CReSA revela el vínculo directo que activa la hipótesis de una posible fuga: el laboratorio estaba trabajando activamente con el virus sospechoso.
El laboratorio utilizaba y manipulaba directamente la cepa de referencia ASFV Georgia2007/1. Este es, sin ningún tipo de duda, el tronco la similitud genética de la cual con el virus del brote ha motivado la investigación oficial.
Los hallazgos documentales muestran que el laboratorio estaba realizando un estudio para evaluar el potencial antiviral de un compuesto contra este tronco altamente virulento.
El virus que apareció en el brote de Barcelona (la cepa Georgia 2007) era un virus del cual disponía el laboratorio, y el centro de alta seguridad más próximo al foco (IRTA-CReSA) estaba manipulando este mismo virus de manera activa.
El virus de nivel 3 y la modificación genética
La documentación va más allá de un simple manejo del virus; revela un nivel de riesgo elevado a causa de la modificación genética. El IRTA-CReSA utilizó la tecnología CRISPR/Cas9 para modificar el tronco e Georgia2007/1. Esta técnica permitió crear cepas recombinantes, incluyendo una cepa fluorescente utilizada para el estudio.
El nivel de bioseguridad
La manipulación genética y la expansión de este tronco se llevaron a cabo bajo estrictos protocolos de bioseguridad de nivel 3 (BSL-3), hecho que confirma la naturaleza de alto riesgo del agente infeccioso manipulado. La cepa ASFV Georgia2007/1 fue, además, expandido en macrófagos alveolares porcinos dentro de las instalaciones, hecho que indica que se estaban produciendo grandes volúmenes del virus en el tipo celular de su huésped natural.
La publicación de estos resultados sitúa la manipulación y expansión del virus modificado en un plazo reciente, peligrosamente próximo al momento del brote.
La investigación judicial en marcha
A pesar de que el laboratorio IRTA-CReSA aseguró haber revisado sus protocolos de bioseguridad de nivel 3 y haber concluido que “no había falladas” a sus instalaciones, la coincidencia genética entre el virus del brote de PPA en Barcelona y la cepa Georgia 2007 que manipulaban activamente ha intensificado la controversia. Esta versión de supuesta integridad choca frontalmente con la aparición, este martes, de una información que confirmaría que un juez ha iniciado una investigación formal sobre el origen exacto del brote, un paso que evidencia la insatisfacción de las autoridades judiciales con las explicaciones iniciales.
Hay que recordar que, durante los primeros días del brote, se llegó a considerar la hipótesis de un “bocadillo infectado” como posible causa, un intento de explicación de bajo riesgo que ahora queda eclipsado por la evidencia documental de alto riesgo: un tronco casi idéntico al del campo, altamente virulento y genéticamente modificado, se estaba manipulando a escasa distancia del foco.
Escribe tu comentario