Riesgo post-temporal en Catalunya: el viento se ha ido, pero el peligro ahora puede ser más grave
Muchos árboles no caen durante el vendaval, sino horas o días después.
La tormenta de ayer en Catalunya
Ha terminado, el cielo está despejado y el viento ha dejado de soplar. Sin embargo, desde el punto de vista de la seguridad ciudadana y la arboricultura, este es el momento más crítico. Un árbol que aguantó las rachas de ayer puede colapsar hoy mismo debido a los daños estructurales internos. Muchos árboles no caen durante el vendaval, sino horas o días después. Esto sucede porque el viento extremo somete a la madera a un estrés mecánico que estira y rompe las fibras internas sin que se note por fuera.
La fatiga de la madera
Al igual que un alambre que se dobla muchas veces hasta romperse, el árbol ha quedado debilitado. Un ligero cambio de temperatura o simplemente el peso de su propia copa puede ser el detonante final de la caída.
Los peligros que debes buscar ahora
Tras la calma, es vital realizar una inspección visual para detectar estos riesgos:
Ramas "trampa"
Ramas que ya se han partido pero han quedado enganchadas en lo alto de la copa. Con el cese del viento, pueden deslizarse y caer al vacío en cualquier momento.
Grietas en el suelo
Si ves que la tierra alrededor del tronco se ha agrietado o levantado, el sistema de raíces ha cedido. El árbol ya no está anclado; solo está "apoyado", y el riesgo de vuelco es inminente.
Inclinación nueva
Si el árbol parece estar más torcido que antes de la tormenta, su estructura ha fallado. No esperes a que se estabilice solo: la gravedad hará el resto.
Precaución en parques y jardines
Aunque el tiempo parezca perfecto para pasear, la recomendación de los expertos es clara: evitar las zonas arboladas hasta que los servicios municipales completen la revisión. Las especies más comunes en Catalunya, como los pinos y los plátanos, suelen sufrir roturas limpias en sus ramas más altas que son difíciles de ver a simple vista desde el suelo.
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