Ripoll arriesga 2,7 millones de euros en subvenciones europeas por la inacción del gobierno de Orriols
Después de dos años sin una decisión definitiva, el gobierno de Aliança Catalana ha optado por redirigir la inversión hacia la construcción de una nueva residencia para la tercera edad .
El Ayuntamiento de Ripoll afronta un riesgo inminente de perder la subvención más elevada que ha recibido nunca el municipio: 2,7 millones de euros del programa PIREP, financiado con fondos Next Generation y destinado a la rehabilitación de edificios públicos . El proyecto vinculado a estos recursos -la futura residencia para personas mayores- se encuentra todavía en una fase inicial, mientras que el plazo fijado por Bruselas para ejecutar y justificar las obras expira el 31 de marzo.
La subvención se concedió en 2023 para transformar la antigua fábrica de la Devesa del Pla en un espacio ferial polivalente, una iniciativa impulsada por el gobierno anterior de Jordi Munell (Juntos). La llegada de Silvia Orriols a la alcaldía supuso un giro radical: el proyecto se congeló al considerarlo poco prioritario e incluso se planteó renunciar a los fondos.
Después de dos años sin una decisión definitiva, el gobierno de Aliança Catalana ha optado por redirigir la inversión hacia la construcción de una nueva residencia para la tercera edad . El argumento es que el actual equipamiento presenta deficiencias y que el traslado permitiría ofrecer un servicio más accesible y funcional. El coste total de la nueva actuación asciende a 5 millones de euros .
El pleno municipal aprobó el cambio de destino de los fondos el pasado diciembre, con la oposición evitando bloquear una inversión vinculada a un servicio esencial. Sin embargo, el retraso acumulado sitúa al proyecto en una situación crítica.
Plazos prácticamente imposibles de cumplir
Según la normativa de los Next Generation, las obras deben estar ejecutadas y justificadas antes del 31 de marzo. El Ayuntamiento confía en obtener una prórroga hasta el 30 de junio, pero la realidad administrativa es contundente: sólo se ha licitado la primera fase, centrada en la rehabilitación energética del edificio. La segunda fase, que debe incluir la adecuación integral de la futura residencia, está todavía en redacción.
Fuentes municipales admiten que cumplir los plazos es "casi imposible". Si el proyecto no se ejecuta dentro del calendario establecido, Ripoll deberá devolver los 2,7 millones ya percibidos y asumir intereses y sanciones que podrían elevar su pérdida total hasta los 3,1 millones de euros. Una cifra especialmente relevante para un municipio con presupuesto anual de 15,3 millones.
Un modelo de gestión que complica aún más el calendario
El proyecto contempla una concesión privada de 40 años para la gestión y el mantenimiento de la residencia. Este modelo requiere trámites adicionales - pliegos, licitaciones, adjudicaciones - que difícilmente pueden completarse en el margen temporal disponible. La combinación de cambios de proyecto, retrasos acumulados y exigencias administrativas sitúa al consistorio en una carrera contrarreloj.
La situación pone en cuestión la capacidad de gestión del gobierno de Orriols , que ha hecho de la regeneración institucional y la defensa de los intereses locales uno de sus ejes políticos. La posible pérdida de la subvención más importante de la reciente historia del municipio tendría un impacto económico y reputacional considerable.
La residencia es, además, un equipamiento clave para una población envejecida y con crecientes necesidades. La incertidumbre sobre el futuro del proyecto genera inquietud entre las familias y profesionales del sector.
Si no existe prórroga o si el proyecto no avanza con la rapidez necesaria, Ripoll deberá afrontar la devolución de los fondos y sanciones asociadas. El municipio se juega más de 3 millones de euros en las próximas semanas.
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