La alcaldesa Colau protege a su concejal y amigo Eloi Badía

Carmen P. Flores

Hace pocos días, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) tumbaba la tasa de recogida de residuos del Ayuntamiento de Barcelona. El tributo, cuyo autor no es otro que el infumable Eloi Badía, concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, además de regidor del Distrito de Gracia, donde por cierto no es muy querido.

 

La tasa fue incluida en el recibo del agua- subida del recibo- se comenzó a cobran en plena pandemia del Covid, allá por el 2020.  Era una buena manera de “ayudar” a la gente en unos momentos tan complicados, anímica y crematísticamente y hablando. Así que, con esta sentencia, el Ayuntamiento debe devolver el dinero cobrado de más a los afectados de Barcelona, el ärea Metropolitana , que son unos cuantos. El Ayuntamiento recurrirá la sentencia, ya que tiene los servicios jurídicos  gratis, no como los paganinis metropolitanos que deben rascarse el bolsillo cuando realizan cualquier demanda contra la administración.

 

Badía, a parte de su cruzada enfermiza por el tema del agua, ha tenido problemas con el cementerio de Montjuic, el proceso judicial que está abierto contra la incineradora de Sant Adrià del Besos, que gestiona la empresa TERSA que preside Eloi Badía… demasiados conflictos. Muchos temas judiciales que no son gratis. ¿Cuánto dinero está costando todos estos procesos? Mucho nos dicen, pero no sale de su bolsillo, sino de los impuestos de los ciudadanos.

 

Lo que no entienden más de un concejal de la oposición , del gobierno, así como partidos políticos-excepto los Comunes- y una buena parte de la ciudadanía, es como la alcaldesa Colau mantiene a Eloi Badía en su cargo cuando cada dos por tres mete a la institución en un buen lío y la justicia tiene que decidir. El ecologista y ex-aspirante a un puesto de funcionario en el Ayuntamiento de Barcelona, en este tiempo que lleva en su cargo, aparte de colocar a sus amigos en cargos de responsabilidad, ha ido haciendo amigos por esa manía persecutoria que tiene de imponer su criterio y no escuchar a los que discrepan de sus acciones que algunos creen contradictorias y revanchistas. 

 

Eloi Badía se ha convertido en la persona más cercana a la alcaldesa Colau, cuya relación va más allá de la política: son como la canción “amigos para casi siempre”.  La alcaldesa no tiene en cuenta los quebraderos de cabeza que le proporciona el chapucero de Badía, su amistad está por encima de los problemas que le acarrea. Solo así se entiende la gran confianza que ha depositado en él y que se ha ido acrecentando con el tiempo.

 

El tándem Colau-Badía está protegido por esas pseudopublicaciones que han aparecido como champiñones en su defensa a ultranza. ¿Quién las subvenciona? Porque del aire no se mantienen. Estas “páginas” no dudan en atacar a los medios de comunicación que explican las andanzas de los comunes en el gobierno municipal, y no tienen el menor escrúpulo de difamar y publicar noticias falsas- que ellos tanto critican- para enmierdar el panorama mediático. Eso sí, los comunes y su tropa de jovencitos/as a sueldo que tienen en su partido, calumnian, pero luego no aceptan derecho a réplica de esas difamaciones. Colau y Badía son muy demócratas para denunciar noticias falsas-que son ciertas- y pedir derecho a réplica, pero cuando ocurre, al contrario, la democracia queda anulada y el silencio cómplice hace acto de presencia, como buenos demócratas.

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