El Ballet de Kiev en el Coliseum con “El cascanueces”

La música de Tchaikovsky con la coreografía de Marius Petipá e Ivánov regresa a Barcelona bajo la dirección de Viktor Ishchuk.

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El Cascanueces en el Coliseum
El ballet de Kiev en el Coliseum - Imagen de @espectaculosBCN en redes

 

Quien le hubiera dicho a Marius Petipá que su legado artístico alcanzaría la categoría de inmortal, pero lo cierto es que buena parte de su obra se ha consagrado como parte esencial en los repertorios de cualquier compañía de ballet clásico. De ahí que haya títulos cuya presencia sea habitual en las carteleras y constituya siempre un reto capaz de acreditar la calidad artística de la formación que tome sobre sí la responsabilidad de montarlas. Y si “El lago de los cisnes” es posiblemente la más presente en cualquier repertorio, no cabe duda que le sigue en prestigio y afección popular “El cascanueces”, en este caso atribuida tanto al propio Petipá como a su discípulo Lev Ivánov y que, habida cuenta de su temática, adquiere señalado interés para el público infantil y es por ello tradicionalmente representada en torno a las fiestas navideñas.

La peripecia personal de Petipá fue asendereada y a lo largo de su vida tuvo que establecerse en diferentes países, incluso al otro lado del Atlántico (Estados Unidos) Más aún: recaló durante cierto tiempo en Madrid, donde se asentó en el desaparecido Teatro del Circo, una estancia que dejaría huella porque en ella descubrió e incorporó a su obra la españolísima danza bolera. Pero su consagración definitiva se produjo en la Rusia zarista en la que se estableció y donde dejó una huella que dos siglos después sigue muy viva.

Intérprete de sus más famosas obras es el Ballet de Kiev, formación coreográfica que actúa habitualmente en los escenarios de nuestro país con algunos de sus títulos más representativos. Tal es el caso de “El cascanueces”, que se estrenó en San Petersburgo en 1892 y regresa de nuevo un año más a Barcelona, concretamente al teatro Coliseum. Un espacio particularmente adecuado en el que la belleza de la danza clásica encuentra acomodo en el contexto de una sala magnificente que resalta la espectacularidad del montaje. 

La versión que dirige Viktor Ishchuk cuenta con una compañía encabezada por Muramatsu Akane, Evgen Lagunov y Elena Germanovich como bailarines solistas. La música de Piotr Ilich Tchaikovsky seduce una vez más a un público que, en el caso concreto de esa obra, no solo es el adulto el que disfruta de una gran obra de ballet sino también el infantil, para el que constituye toda una iniciación al baile grande. 

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