¿Fue el 23F una chapuza? ¿Quién estaba detrás?

Hubiera sido bueno que los jóvenes que no han vivido el 23F la vean, que se interesen por la historia reciente del país, de cómo estaban los cuerpos de seguridad del Estado y la mayoría de los militares.

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Antonio Tejero en el Congreso durante el 23F - RTVE

 

Se cumplen 45 años del intento de golpe de Estado del 23F, que por suerte solo quedó en intento. Muchos, los que vivieron esa jornada con tanta preocupación por la incertidumbre de lo que estaba pasando dentro del Congreso de los Diputados, recuerdan cómo los golpistas, capitaneados por el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, pistola en mano y con las metralletas que portaban sus subordinados, retenían a los representantes del pueblo. La tensión en la calle no era menor, ante la posibilidad de que los tanques ocuparan las calles, como había pasado en Valencia, donde el general Milans del Bosch, Capitán General de la Región (uno de los cabecillas de la insurrección), lo había hecho. Lo que estaba en juego esas largas horas era la democracia.

Han pasado años y todavía no se conoce bien lo que realmente sucedió esa fecha. La ciudadanía necesita conocer la verdad de esa jornada negra de la incipiente democracia. ¿Quiénes fueron realmente los inductores? ¿Quiénes estaban detrás: militares, políticos y sociedad civil? ¿Quiénes pagaron el fallido golpe? Y, por supuesto, ¿qué papel jugó la Monarquía española? ¿Y los servicios secretos de las dos potencias mundiales? Por fin, el gobierno de Pedro Sánchez ha decidido aprobar este martes, en el Consejo de Ministros, la desclasificación de los documentos del 23F, que estarán a disposición de todas las personas que quieran consultarlos en la página web de Moncloa a partir del miércoles.

Como siempre, unos acusan a Sánchez de quererlos sacar ahora para tapar sus problemas; otros aplauden la decisión. Los más reacios, la derecha y la ultraderecha, han ido a la par: creen que ahora no toca hablar de ello. ¿De qué tienen miedo? La ley de secretos oficiales no deja de ser una ley franquista a la que hay que poner al día, es decir, suprimirla o adaptarla a los nuevos tiempos.

La sociedad necesita saber la verdad de lo ocurrido y el papel jugado por los que aparentemente eran los artífices: ¿marionetas de los que, por detrás, manejaban los hilos y cuyos nombres no se conocen? Hay mucha expectación; esperemos que no se quede solo en eso, sería una gran desilusión para la gente interesada y para la propia democracia.

La película emitida por TVE el domingo por la noche, aunque faltaban cosas y personajes protagonistas, refleja y explica bien una parte de lo sucedido. Hubiera sido bueno que los jóvenes que no han vivido el 23F la vean, que se interesen por la historia reciente del país, de cómo estaban los cuerpos de seguridad del Estado y la mayoría de los militares. También sorprendería la actitud valiente del vicepresidente del gobierno y militar Manuel Gutiérrez Mellado, que dio ejemplo de lealtad al presidente del gobierno Adolfo Suárez, plantó cara a los militares golpistas y se mantuvo de pie en el Congreso cuando intentaron tirarlo al suelo.

Aparte de Gutiérrez Mellado, que no se tiró al suelo, el presidente Suárez y Santiago Carrillo se mantuvieron sentados en sus escaños. Unas imágenes que mostraban su entereza ante Tejero y los guardias civiles, metralletas en mano. Los militares hacía tiempo que no estaban de acuerdo con las decisiones de Suárez, y sobre todo con la legalización del Partido Comunista. El ruido de sables era evidente, pero creían que no se llegaría a tanto. Craso error: no querían al presidente del gobierno, al que llamaban traidor.

Conoceremos por fin lo que sucedió el 23F y la identidad del “Elefante Blanco” y el papel ¿dual? del general Armada, a quien, por cierto, entrevisté en su Pazo de Santa Cruz de Rivadulla, concello de Vedra. Preguntado por su participación en el golpe de Estado, este me dijo que eso había sido una chapuza y añadió: “¿Cree que yo puedo participar en una chapuza?” Pues conoceremos si participó en esa “chapuza”, aunque poco le importa porque falleció el 1 de diciembre de 2013.

El 23F no fue el único intento de golpe de Estado que pretendían hacer los militares; se produjeron varios más, de los que los ciudadanos de a pie no tuvieron noticias. Al final, con varios gobiernos socialistas, las fuerzas armadas se fueron “modernizando” y algunos de los viejos militares franquistas fueron saliendo de sus cargos, siendo sustituidos por nuevas generaciones que han defendido la democracia. “23F”, una fecha que pudo cambiar el rumbo de la democracia en este país.

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