ERC puede esperar, los catalanes no
Si los presupuestos no se aprueban, los profesores que protestan cortando los accesos a las ciudades catalanas tampoco van a tener ni las subidas prometidas en el convenio que no les gusta ni las que les gusten.
Estos días de conversaciones interminables y líneas rojas inamovibles en la esfera política catalana, siguen ocurriendo cosas que parece que en nada afectan a los miembros de ERC, pero sí a los catalanes y mucho.
Tener presupuestos significa poder adjudicar partidas económicas a los lugares de Catalunya que se necesitan con urgencia. Y pondré ejemplos cotidianos para que sepamos todos de qué estamos hablando.
Imagínese que, por un descuido, se hacen una luxación en un dedo y acuden a un CUAP, esas unidades que hay por toda Catalunya hechas para no tener que colapsar las urgencias de los hospitales. Como hay pocos recursos, a ustedes les hacen una radiografía de control para ver si no hay nada roto y llega la hora del diagnóstico final y la cura. En ese momento, la doctora que le atiende no puede leer la radiografía; el monitor está estropeado desde hace días y nadie viene a repararlo y entonces, a ojo, le diagnostica una luxación.
Llega la hora de ponerle una férula, y como no hay material, le plantan dos esparadrapos en la mano y le dicen que tenga inmovilizada la mano unos días, así. A usted esa receta final, después de 5 horas de espera, no le convence, por lo que acaba en urgencias de traumatología de su hospital de referencia. Allí, quienes les atienden no saben qué decir ante un despropósito asistencial alucinante y vuelven a repetir radiografía, y ya van dos, y le colocan la férula correspondiente y en eso han pasado 7 horas que ya no volverán.
Esto ocurre por falta de medios ante los cuales los facultativos hacen lo que buenamente pueden. Esos recursos no llegan porque no se pueden liberar por falta de presupuestos, esos que quieren dejar para "cuando ellos digan" los que saben de qué les estoy hablando y militan en ERC. Ellos no deben tener problemas de salud o no acuden a los mismos médicos que nos atienden a ustedes y a mí, porque si no tendríamos presupuestos.
Pero hay más. Si los presupuestos no se aprueban, los profesores que protestan cortando los accesos a las ciudades catalanas tampoco van a tener ni las subidas prometidas en el convenio que no les gusta ni las que les gusten. Porque sencillamente, a base de que nos autoricen a endeudarnos, nos estamos echando una bonita soga al cuello de intereses innecesarios. Quizás los de ERC envíen a los suyos a las calles desde las aulas, y lo hacen sabiendo que sin presupuestos nada de lo que pidan podrá dárseles. ¿A cuento de qué tenemos que soportar colas kilométricas porque alguien quiere mostrar músculo en las calles para hacer "mucho ruido y pocas nueces"?.
Ahora bien, esos 100 puestos en la Generalitat ocupados por sus mandos de ERC, alguno de los cuales la lio, más que parda en el Departament de Educació con unas asignaciones de puestos de profesores dándole "a la tecla que no tocaba", esos sí cobran a final de mes su nómina religiosamente. Mientras los catalanes, que no tenemos otra opción que trabajar mucho y que ni tiempo tenemos para quejarnos, las pasamos peor porque ellos quieren gestionar un IRPF para lo que todavía ni existen los medios necesarios para hacerlo. Es la hora de los presupuestos, las de las partidas que resolverán muchos problemas que se han dejado sin resolver, por años. ¿Por qué tenemos que esperar más meses?.
Los catalanes nos estamos acostumbrando a la lluvia, a las tormentas, los vendavales, los huracanes; nos estamos acostumbrando a que todos los días sean color hormiga, hasta que un día cualquiera, digamos al unísono: ¡Quins pebrots ERC, aneu a pastar!. Es fa país, tenim pressupostos. Això és fer país.
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