¿Es buena la salud mental de Trump?

Esta situación creada por el presidente Trump es la primera que se produce en las relaciones entre el gobierno norteamericano y el Vaticano.

|

Aunque solo lleva un año y dos meses de su segundo mandato como presidente de los Estados Unidos, a Donald Trump desde hace varios meses, o quizás desde el primero, se le está cuestionando el estado de su salud mental. No es una posibilidad, sino una constatación a raíz de sus declaraciones, opiniones, actitudes y acciones. Cada día se espera alguna salida de tono del presidente. Personas que han trabajado con él manifiestan que la salud mental no le acompaña, es más, se ha agravado en los últimos tiempos. Algunos afirman que es su carácter, su estrategia, pero la realidad desmonta esa teoría magnánima de Trump.  El político demócrata Jamie Raskin de Maryland, dicen que escribió al médico de la Casa Blanca pidiendo una evaluación, señalando “signos compatibles con demencia, deterioro cognitivo” y rabietas “cada vez más incoherentes, volátiles, profanas, desquiciadas y amenazantes”. No es el único político demócrata que piensa así; son varias las voces que denuncian que Trump no goza de buena salud mental.

 Las dos penúltimas acciones son realmente de delirio total: el domingo, Trump, utilizando las redes sociales, escribía: El papa León es débil en materia de seguridad y terrible para la política exterior. No soy fan del papa León. Como no se había quedado tranquilo y sus meninges seguían agitadas (pidiéndole guerra), esa misma noche publicaba una imagen suya en la que aparecía vestido con ropas bíblicas, imponiendo sus manos sobre la cabeza de un enfermo mientras de sus dedos salía luz (¿de curación?) al estilo de Jesucristo. Esta publicación ha desatado duras críticas, indignación y desaprobación total de los votantes  cristianos más leales a Trump. No hay que olvidar que el 55% de los católicos votaron a Trump. Ante las críticas recibidas, dos horas después, borró de las redes la publicación. Dentro de su gobierno, cuenta con un buen número de católicos, entre ellos, dos personas de su máxima confianza: el vicepresidente Vance y el secretario de Estado Marco Rubio,  El secretario de Defensa, Pete Hegseth, es quizá el más ferviente creyente y acostumbra a celebrar servicios religiosos y rezar antes de algunos actos públicos.

 El Santo Padre respondía a Trump: “El mensaje del Evangelio es muy claro: Bienaventurados los que trabajan por la paz. “Para concluir con un mensaje muy directo: "No tengo miedo de la administración Trump". Esta situación creada por el presidente Trump es la primera que se produce en las relaciones entre el gobierno norteamericano y el Vaticano. Ningún presidente, hasta ahora, había protagonizado un enfrentamiento con el Papa, es decir, contra el Vaticano. Lo que significa un nuevo conflicto de magnitudes no calculadas que rechaza todo el mundo, incluidos miembros del partido Republicano que no están de acuerdo con la provocación de su líder.

 La excongresista republicana, Marjorie Taylor Greene ha ido más lejos, al abogar por el uso de la Enmienda 25, declarando a la CNN, y recogido por el New York Time, que amenazar con destruir la civilización iraní “no es retórica contundente, es una locura”

Los casos incomprensibles que viene realizando el primer mandatario estadounidense se vienen realizando de manera tan continua que dejan sorprendidos a propios y extraños. Es como un tobogán en su máxima expresión. Este fin de semana ha sido de locura: sus declaraciones contra el Papa, su imagen poniéndose a la altura de Jesús y su desautorización a su vicepresidente después de 21 horas de negociación con los representantes de Irán y sin dar tiempo a asimilar las negociaciones, ni dar tiempo para seguir negociando, anuncia el bloqueo en horas del estrecho de Ormuz. Todo un récord que cada día va en aumento. Muchos de sus votantes se preguntan: ¿dónde está la promesa de terminar con las guerras que había prometido en su campaña electoral? En la mente de los que los votaron, no en la que lo prometió. Trump dice una cosa y hace la contraria, lo que ha hecho posible que se encuentre ahora en un callejón de difícil salida, a no ser que se marche a su casa, cosa casi imposible. ¿La salud mental de Trump se encuentra en su mejor momento? Visto lo visto, hay serias dudas.

Sin comentarios

Escribe tu comentario




He leído y acepto la política de privacidad

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
AHORA EN LA PORTADA
ECONOMÍA