La primera victoria de Pisarello: lo eligen como candidato el 0,1% de los barceloneses
El actual diputado en el Congreso encabezaba una candidatura conjunta con la concejala Carolina Recio, que ocupará el segundo puesto en la lista electoral
Sin sorpresas. Gerardo Pisarello será el candidato de Barcelona en Comú a la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales de 2027 tras imponerse con el 68,6% de los votos en las primarias internas de la formación. El proceso, sin embargo, ha estado marcado por una participación rídicula: apenas 1.046 personas han decidido el liderazgo de un partido que en 2023 recibió el respaldo de más de 131.000 votantes en las urnas y que aspira a gobernar una ciudad con cerca de 1,2 millones de electores.
El actual diputado en el Congreso encabezaba una candidatura conjunta con la concejala Carolina Recio, que ocupará el segundo puesto en la lista electoral. Ambos se impusieron al escritor Bob Pop, que obtuvo el 27% de los apoyos en una votación que reunió a 1.525 participantes, el total del censo interno habilitado para este proceso.
Una elección decidida por un núcleo muy reducido
La magnitud de la participación sitúa el resultado en una dimensión política muy concreta. Los 1.046 votos obtenidos por Pisarello representan menos del 0,1% del electorado potencial de Barcelona, una ciudad que cuenta con aproximadamente 1,2 millones de personas con derecho a voto. La cifra refleja el carácter orgánico de las primarias, pero también evidencia la distancia entre la base interna del partido y el conjunto del cuerpo electoral al que aspira a representar.
Este contraste resulta aún más significativo si se compara con el respaldo electoral reciente de la formación. En las elecciones municipales de mayo de 2023, Barcelona en Comú obtuvo 131.581 votos, lo que le permitió mantener nueve concejales y consolidarse como una de las principales fuerzas del Ayuntamiento. En términos absolutos, el apoyo electoral fue más de 125 veces superior al número de personas que han elegido ahora al candidato.
El dato adquiere mayor relevancia al observar la evolución histórica de la propia organización. En noviembre de 2014, cuando Ada Colau fue elegida por primera vez candidata a la alcaldía, participaron 2.385 personas y obtuvo 2.059 votos, equivalentes al 86% de los apoyos. La comparación refleja que el proceso que impulsó la candidatura fundacional del proyecto movilizó a más del doble de participantes que las primarias actuales y otorgó a Colau un respaldo interno numéricamente muy superior al que ahora ha recibido unos años después Pisarello.
La dirección de la organización ha valorado positivamente el desarrollo de las primarias y el formato de candidaturas en tándem, que obliga a presentar listas conjuntas con un hombre y una mujer en los dos primeros puestos. Este modelo, según indican los comunes, busca reforzar la paridad y la cohesión interna en la configuración de los equipos.
El reto de reconstruir una mayoría electoral
La elección de Pisarello abre una nueva etapa en Barcelona en Comú tras el ciclo político liderado por Ada Colau, que gobernó la ciudad entre 2015 y 2023. El ahora candidato deberá pilotar la estrategia del partido en un contexto político más fragmentado y con un escenario electoral abierto.
El principal desafío consiste en convertir el respaldo interno en apoyo ciudadano a gran escala. Aunque la formación conserva una base electoral significativa, los resultados de 2023 reflejaron un retroceso respecto a sus máximos históricos, cuando llegó a superar los 170.000 votos y a liderar el gobierno municipal.
Pisarello y su equipo afrontan ahora el proceso de elaboración de la candidatura completa, concentrando sus esfuerzos en los cinco primeros puestos y la definición de su propuesta política. La configuración de la lista y la articulación de una estrategia que conecte con nuevos sectores del electorado serán elementos clave en los próximos meses.
El calendario político otorga margen hasta 2027, pero la designación del candidato marca el inicio de este ciclo interno continuista. El liderazgo de Pisarello ha sido decidido por poco más de un millar de personas, una cifra sensiblemente inferior a la que respaldó a Colau en el origen del proyecto y muy alejada de los más de 130.000 votantes que el partido logró movilizar en las urnas.
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