De la paz al odio: Ayuso y Aznar criminalizan a quienes piden el fin del genocidio

La presidenta madrileña acusa al Gobierno de usar “kale borroka” y Aznar alerta de una “derrota total de Occidente”, criminalizando protestas ciudadanas que reclaman el fin del genocidio

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Isabel Díaz Ayuso y José María Aznar   EP
Isabel Díaz Ayuso y José María Aznar - EP

 

Mientras miles de ciudadanos salen a las calles para exigir el alto el fuego en Gaza y denunciar un genocidio, líderes políticos como Isabel Díaz Ayuso y José María Aznar han optado por un discurso cargado de referencias bélicas y maximalistas que contribuyen a polarizar aún más el debate político en España.

La presidenta de la Comunidad de Madrid acusó al Gobierno de Pedro Sánchez de “utilizar la kale borroka para mantenerse en el poder”, después de las protestas propalestinas durante la Vuelta Ciclista. Lejos de reconocer que estas movilizaciones se desarrollan bajo el amparo de causas humanitarias, Ayuso las redujo a una maniobra “jaleada desde Moncloa” contra la “imagen de Madrid y de España”. Incluso habló de un “boicot revolucionario” y de una “situación gravísima que afecta de lleno al Estado de derecho”.

El tono beligerante se intensificó cuando la dirigente popular aseguró que el Ejecutivo “blanquea a Hamás” y “demoniza a la única democracia de Oriente Próximo”, en clara referencia a Israel. En paralelo, Ayuso insistió en que los daños ocasionados por las protestas deben ser pagados “desde el presidente hasta muchos de sus ministros”.

En la misma línea, el expresidente José María Aznar, durante la apertura del Campus FAES, alertó de que si Israel “pierde lo que está haciendo” el mundo occidental estaría “al borde de la derrota total”. Aznar, que acusó a Sánchez de “abanderar la causa palestina” para huir de casos de corrupción, equiparó el conflicto en Gaza con la guerra en Ucrania y recurrió a una retórica apocalíptica, situando a Europa frente a una hipotética guerra total.

Estas declaraciones contrastan con el espíritu de las manifestaciones ciudadanas, donde el lema común es la defensa de la vida y la paz. Frente a pancartas que reclaman un “alto el fuego inmediato” y denuncian el drama humanitario en Gaza, Ayuso y Aznar responden con un lenguaje que recuerda más a trincheras y guerras pasadas que a la búsqueda de soluciones democráticas.

Lejos de contribuir a un debate sereno y constructivo, sus discursos criminalizan a quienes protestan pacíficamente por el fin de la violencia y alimentan un marco guerracivilista que poco tiene que ver con la realidad de la calle: miles de voces que claman por el respeto a los derechos humanos y la paz en Palestina.

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