Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball, destacó este viernes la trascendencia de la organización como el principal motor económico de Catalunya, en una intervención junto con el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Según Llibre, Foment representa el 75% del PIB privado catalán y alrededor del 20% del PIB español. Subrayó la importancia de la unidad empresarial en Catalunya, representando cerca de 260.000 empresas, y resaltó el papel fundamental de los empresarios en la creación de riqueza y empleo. También aprovechó la ocasión para resaltar el reciente acuerdo alcanzado en el convenio metalúrgico, calificándolo como un avance crucial para la economía catalana, logrado tras intensas negociaciones entre sindicatos y patronales.
Desafíos para los empresarios: fiscalidad y absentismo laboral
Llibre no dudó en señalar varios de los desafíos más importantes que enfrentan los empresarios catalanes. Entre ellos, destacó la necesidad urgente de una reforma fiscal profunda para que España pueda competir a nivel global, abogando por una “fiscalidad competitiva” que favorezca la inversión y el crecimiento. También mostró su preocupación por el absentismo laboral, que afecta a más de 1,6 millones de personas en España, señalando que, aunque muchas ausencias son justificadas por razones de salud, también existe una alta tasa de "picaresca" que lastra la productividad. Para ello, apeló a una reflexión conjunta entre empresarios, trabajadores y administraciones para abordar esta problemática.
Un modelo económico más justo y sostenible
Por último, el presidente de Foment recalcó la necesidad de un modelo económico que fomente la generación de riqueza y la redistribución para combatir las desigualdades sociales. En su discurso, subrayó que los empresarios tienen un papel esencial no solo en la creación de empleo, sino también en el fortalecimiento de la cohesión social. Llibre abogó por una legislación laboral más flexible que no limite la competitividad, y advirtió que algunas propuestas del gobierno, como las relacionadas con la jornada laboral, podrían haber sido perjudiciales para la economía española. Para finalizar, defendió la inversión en infraestructuras en Catalunya, indicando que el déficit inversor de 42.000 millones de euros frena el crecimiento de la región, y pidió que las administraciones aumentaran su esfuerzo en este ámbito.
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