El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, será este viernes el primer miembro del Gobierno en ser interrogado por la comisión de investigación impulsada por el PP en el Senado sobre la gestión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). La comparecencia está prevista para las 10:30 horas de la mañana y marcará un hito en el desarrollo de esta comisión, que fue creada en julio de 2024 y hasta la fecha ha recibido un total de 16 comparecientes, ninguno de ellos, miembros del Ejecutivo.
El PP, con su mayoría absoluta en la cámara, ha decidido que el formato de la comparecencia será un interrogatorio en el que cada grupo podrá realizar preguntas durante un máximo de 50 minutos. Este formato se ajusta a las directrices acordadas por la formación conservadora para dar inicio a las interrogaciones de los altos cargos del Gobierno, y Bolaños será el primero en desvelar su versión sobre la gestión del CIS en un foro parlamentario.
La comisión de investigación ha tenido hasta ahora un enfoque académico y técnico, con la presencia de sociólogos, expresidentes del CIS, directores de consultoras y profesores universitarios, que han expuesto su visión sobre el funcionamiento y la independencia del organismo. La comparecencia de Bolaños, por tanto, representa un giro importante, ya que se trata de un miembro del Gobierno que podría aportar una perspectiva institucional sobre el papel del CIS en la actualidad.
Además, la comisión se prepara para continuar con la comparecencia de otros actores clave en la gestión del CIS, siendo el siguiente en comparecer el director del CIS, José Félix Tezanos, quien está citado para el martes 9 de diciembre. Tezanos, cuya figura ha estado en el centro de las críticas de la oposición, tendrá que responder a las preguntas de los parlamentarios sobre los informes y las encuestas realizadas por el centro bajo su dirección.
La comparecencia de Félix Bolaños y la posterior de Tezanos podrían arrojar importantes detalles sobre la relación entre el CIS y el Gobierno, así como sobre el uso de las encuestas y sondeos encargados por el centro. La comisión ha sido vista por muchos como una herramienta para ejercer presión política y arrojar luz sobre las posibles injerencias en la autonomía del CIS, un tema que sigue siendo de gran interés en la política española.
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