Reflexión interna en el PP tras el crecimiento de Vox en Aragón: cuando el voto de 'cabreo' rompe tu campaña
El crecimiento del partido de Abascal tras las últimas elecciones sacude la estrategia del PP, que apuesta por “ensanchar” su proyecto y advierte del coste político de bloquear investiduras
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y los presidentes autonómicos del PP han reabierto el debate interno sobre cómo frenar el avance electoral de Vox tras los últimos comicios autonómicos, en los que la formación de Santiago Abascal ha experimentado un fuerte crecimiento, especialmente en Aragón. Según fuentes populares consultadas, tanto la dirección nacional como los barones territoriales coinciden en la necesidad de seguir “ensanchando” el proyecto del PP y de “capitalizar los deseos de cambio” del electorado.
La relación con Vox vuelve así al centro de la discusión interna del partido. En las dos últimas citas electorales, Vox ha sido clave para que candidatos del PP como María Guardiola en Extremadura y Jorge Azcón en Aragón puedan conformar gobierno. Sin embargo, el crecimiento del partido de Abascal —que casi duplicó su representación en Extremadura al pasar de cinco a once diputados y dobló escaños en Aragón, de siete a catorce— ha encendido las alarmas en Génova.
El voto del “cabreo” y la nacionalización de la campaña
En el PP existe una coincidencia general en que el ascenso de Vox responde a un clima de polarización y crispación política. Fuentes del partido admiten que parte del voto del “cabreo” se ha canalizado hacia la formación de Abascal, dificultando que el discurso de gestión cale entre ciudadanos que buscan un “ajuste de cuentas” contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
Durante la campaña aragonesa, Feijóo insistió en frenar ese voto de protesta, subrayando que “el voto del enfado no soluciona ningún problema” y que se trata de “un voto perdido”. “El enfado no gobierna, gobiernan las mayorías”, repitió en distintos mítines.
Diversas fuentes populares reconocen además que en Aragón se votó en clave nacional. El propio Jorge Azcón admitió públicamente que la “nacionalización” de la campaña le perjudicó: “Es evidente que Vox se ha visto beneficiada de un debate nacional que posiblemente excede el debate de la comunidad autónoma”.
Entre los asuntos nacionales que marcaron la campaña destacan la regularización extraordinaria de inmigrantes y el acuerdo con Mercosur, en pleno contexto de protestas agrícolas, cuestiones que Vox utilizó para confrontar tanto con el PSOE como con el PP.
Exhibir gestión y retar a Vox a asumir responsabilidades
Varios presidentes autonómicos del PP consideran que la respuesta debe centrarse en poner en valor la gestión de sus gobiernos. Algunos defienden incluso retar a Vox a asumir consejerías para que se desgaste en la gestión institucional. “Debe haber menos ruido y más nueces”, resume en privado un presidente autonómico.
Otro dirigente regional añade que Vox debe decidir si quiere “consejerías de algodón de azúcar o de regaliz de palo”, en referencia a las exigencias de la formación de Abascal para entrar en gobiernos autonómicos con competencias en materias como políticas verdes o inmigración.
El presidente murciano, Fernando López Miras, defendió que el PP debe centrarse en “no hacer ruido ni gritar más”, sino en gestionar con eficacia y ofrecer certidumbre, advirtiendo de que “proponer soluciones fáciles para problemas complejos no es lo que hace” su partido.
Por su parte, el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco —que afronta elecciones el 15 de marzo— reivindicó su balance de “gestión eficaz”, crecimiento económico y creación de empleo, asegurando que su campaña se centrará en responder a los problemas reales de los ciudadanos.
Advertencia a Vox ante posibles bloqueos
En el PP también asumen que Vox podría endurecer las negociaciones de investidura en territorios como Aragón o Extremadura. Sin embargo, desde Génova advierten de que un bloqueo institucional podría pasar factura electoral a la formación de Abascal. Fuentes del PP extremeño señalan que esa actitud “puede pasar factura”.
Feijóo lanzó un mensaje directo en esa línea durante la Junta Directiva Nacional del partido: advirtió que los españoles podrían “castigar” a quien impida gobernar tras una victoria electoral popular. “La gente está esperando una alternativa. Mi compromiso es no frustrarla… no sea que igual que han castigado a un mal gobierno castiguen también a quien no deje gobernar”, afirmó.
En Extremadura, el plazo máximo para investir a María Guardiola expira el 3 de mayo. En Aragón, el límite para el debate de investidura es el 15 de abril y, de no haber acuerdo antes del 3 de mayo, se disolverían las Cortes.
El PP mira a Europa y apuesta por ampliar su espacio
Algunos barones populares subrayan que el PP está resistiendo mejor que otros partidos europeos el empuje de la ultraderecha. “Estamos resistiendo mejor que el resto de Europa los envites de la extrema derecha”, afirma en privado un presidente autonómico, que sostiene que Vox incluso está captando voto de sectores desencantados de la izquierda.
En todo caso, existe consenso interno en que el PP debe seguir ampliando su espacio político hacia el centro, la izquierda moderada y la derecha. Feijóo insistió tras reunirse con los barones en que el partido tiene “hambre de seguir ensanchando su proyecto, de elevar la política y de construir una alternativa amplia, fuerte y duradera”.
El líder popular reconoció el voto del enfado expresado en las urnas y prometió “reparar la nación”, presentando al PP como alternativa que combina protesta y propuestas, en contraste con lo que definió como la actitud del Gobierno.
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