¿La implicación del Rey en el 23-F fue un bulo de la ultraderecha? La alerta de Santiago Carrillo

Documentos desclasificados muestran planes de golpistas, manipulación mediática y amenazas de violencia en TVE

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Santiago Carrillo - EP

 

Los documentos desclasificados este miércoles por el Gobierno incluyen 153 archivos procedentes de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores, ofreciendo una perspectiva más completa del fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Entre ellos, destacan notas del Partido Comunista dirigidas a su secretario general, Santiago Carrillo, alertando sobre la campaña de intoxicación informativa que la extrema derecha intentaba orquestar contra la Monarquía y el Rey Juan Carlos I.

En esas comunicaciones, los comunistas advertían que la extrema derecha buscaba implicar al Rey en el golpe y crear un “jaque-mate a la Monarquía, del que ya no se puede volver atrás”. El objetivo era desacreditar a la institución y generar miedo en la ciudadanía, algo que los documentos confirman que los golpistas consideraban clave para su plan.

Planes de violencia y control de TVE

Los archivos muestran que los golpistas tenían preparados vehículos blindados y tanquetas para ocupar la televisión pública y las radios del Estado. Una nota del Estado Mayor describe cómo se dio la orden de “tirar a matar” a la unidad que debía tomar TVE. La estrategia de control mediático era central: pretendían imponer su narrativa y manipular la opinión pública antes de que el Rey apareciera en pantalla.

Sin embargo, fue Juan Carlos I quien finalmente se dirigió a la nación, reafirmando su compromiso con la Constitución y desbaratando los planes golpistas. La desclasificación evidencia que, incluso bajo la presión de amenazas de violencia y rumores, la Monarquía salió indemne y reforzó la estabilidad democrática en España.

Implicación del CESID y el riesgo para la democracia

Los documentos también detallan la participación de hasta seis miembros del CESID (actual CNI), que conocían y en algunos casos participaron activamente en los planes golpistas. Estas revelaciones subrayan la magnitud del riesgo que sufrió la democracia española y cómo los intentos de desestabilización incluían no solo violencia física, sino campañas de rumorología y manipulación política.

La combinación de la alerta del Partido Comunista, la respuesta del Rey y la resistencia de las fuerzas democráticas fue clave para que el golpe fracasara. La desclasificación de estos papeles confirma, décadas después, que la extrema derecha buscó aprovechar el 23F para socavar la Monarquía y que sectores de poder interno llegaron a estar implicados en el plan.

Estos documentos arrojan luz sobre uno de los episodios más delicados de la historia reciente de España, mostrando la relevancia del Partido Comunista como actor que alertó sobre los riesgos y defendió la democracia frente a la extrema derecha. Además, permiten entender la coordinación de los golpistas, sus amenazas a medios públicos y la importancia de la intervención del Rey Juan Carlos I para restablecer el orden constitucional.

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