El caos se apodera de Vox: dimisiones, purgas y un pulso que hace temblar a Abascal

Murcia y Madrid protagonizan el último escándalo de Vox: José Ángel Antelo desafía a la dirección y Javier Ortega Smith mantiene su pulso en Cibeles

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Vox, en llamas   Santiago Abascal   CANVA   EP
Vox, en llamas - Santiago Abascal - CANVA - EP

 

Vox atraviesa una crisis interna sin precedentes, con dimisiones en bloque, purgas y enfrentamientos abiertos que amenazan la estabilidad del partido de Santiago Abascal. La última polémica se ha centrado en Murcia, donde la dirección provincial dimitió en bloque por desacuerdos con el líder regional, José Ángel Antelo, quien ha decidido mantener su escaño y denunciar una estrategia de acoso desde la cúpula nacional.

«Un vehículo que podía cambiar a España parece que no tiene los mejores conductores», declaró Antelo, apuntando directamente a Abascal, Ignacio Garriga y Montserrat Lluís, acusando a la dirección de intentar forzar su salida mientras él mantiene el control de la portavocía en la Asamblea de Murcia.

El conflicto murciano se suma a la tensión que ya vive el partido en Madrid, donde Vox suspendió de militancia a Javier Ortega-Smith y otros dos concejales tras disputas sobre la portavocía del grupo municipal. Esta fractura evidencia la existencia de dos bandos dentro del partido: los leales a la cúpula y los seguidores de los dirigentes disidentes, que se resisten a ser desplazados.

Estrechamiento y empobrecimiento interno

Iván Espinosa de los Monteros, ex portavoz parlamentario y afiliado número 5 de Vox, lanzó duras críticas a la dirección nacional: “Nuestro partido atraviesa un proceso de estrechamiento y empobrecimiento interno, que limita la aparición de liderazgos reconocibles y reduce el debate interno. Se ha encerrado en un grupo minúsculo que concentra las decisiones, y eso dificulta su capacidad para gobernar”.

Espinosa denunció un “proceso de acallamiento” en el que los líderes regionales con notoriedad son sistemáticamente desplazados o presionados para abandonar sus cargos. “Cuando alguien destaca, parece que eso es malo para el partido. Eso no es lealtad, es sumisión”, afirmó, y añadió que la falta de congresos bienales ha provocado que la formación se aleje de su ideario inicial y del espíritu democrático interno.

El exdirigente advirtió además que esta dinámica puede pasar factura electoral: “Si no corregimos estas prácticas, Vox no podrá disputar la hegemonía del centro-derecha al Partido Popular. Necesitamos un congreso que refuerce la cohesión y la capacidad de gobierno. Un partido que funciona así, ¿cómo va a gobernar?”.

Espinosa de los Monteros también señaló que la actual cúpula “se preocupa más de los dividendos políticos que de los resultados electorales” y criticó que la relación con el PP es “desagradecida e incumplidora”. “Es imprescindible tender puentes con el centro-derecha, pero para ello Vox debe ser cohesionado, preparado y respetuoso con sus bases”, concluyó.

Con dimisiones, portavocías disputadas y enfrontamientos mediáticos, Vox se enfrenta a un momento crítico que podría marcar su futuro político y la relación con el Partido Popular de cara a las próximas elecciones generales.

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