Albares se reúne con su homólogo egipcio y condena los cánticos racistas en su partido amistoso en Cornellà
Un partido amistoso entre España y Egipto en Cornellà de Llobregat genera reacciones diplomáticas después de incidentes racistas y silbidos al himno, mientras el ministro de Exteriores José Manuel Albares defiende la tolerancia y pluralidad de España
La disputa deportiva celebrada en el RCDE Stadium reúne a más de 35.000 espectadores y provoca un intercambio entre autoridades españolas y egipcias tras registrarse cánticos racistas y actitudes hostiles hacia el himno del combinado africano, poniendo sobre la mesa la importancia de los valores de respeto en el deporte.
La condena oficial
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha trasladado personalmente a su homólogo egipcio, Badr Abdelaty, su rechazo por los cánticos de carácter racista registrados durante el partido amistoso. Albares subraya en la red social 'X': “Le he trasladado mi condena por los cánticos racistas en el partido entre España y Egipto, que no representan al conjunto de la sociedad española ni los valores del deporte. España es un país tolerante y plural, que rechaza el racismo y la violencia”.
Incidentes en la grada
Los hechos ocurrieron principalmente en la zona del fondo del estadio donde se ubica la denominada 'La Curva' del RCD Espanyol. Desde allí, se entonó repetidamente el cántico “Musulmán el que no bote” a partir del minuto 20 del encuentro.
Durante los prolegómenos, parte del público silbó el himno de Egipto y se registraron insultos hacia el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por un grupo reducido de aficionados, lo que ha generado preocupación entre los organizadores y autoridades españolas.
Repercusiones y valores deportivos
Albares recalca que estos episodios no representan a la sociedad española ni los principios que defiende el deporte, insistiendo en que España promueve la tolerancia y la convivencia. Según explica el propio ministro, “estos hechos son aislados y no reflejan la cultura deportiva ni social del país”.
El incidente refuerza la necesidad de medidas de prevención en eventos deportivos y campañas de concienciación que fomenten la inclusión y el respeto entre aficionados, para evitar que actos discriminatorios empañen la imagen internacional del deporte español.
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