De vapear con 15 años a quedarle solo 18 meses de vida con 22 años: el caso que enciende todas las alarmas
Una joven de 22 años vincula su cáncer de pulmón al uso de cigarrillos electrónicos y lanza un aviso urgente
Lo que comenzó como un hábito aparentemente inofensivo en la adolescencia ha acabado convirtiéndose en una pesadilla. Kayley Boda, una joven británica de 22 años, ha recibido un diagnóstico devastador: le quedan apenas 18 meses de vida tras la reaparición de un cáncer de pulmón que, según sostiene, está relacionado con su consumo de cigarrillos electrónicos desde los 15 años.
Sus primeros síntomas aparecieron a comienzos de 2025, cuando empezó a sufrir una tos persistente acompañada de mucosidad de aspecto anómalo. A pesar de acudir en repetidas ocasiones a consulta, asegura que sus dolencias fueron inicialmente atribuidas a una infección pulmonar.
Un diagnóstico que llegó demasiado tarde
Durante meses, la joven fue rechazada en varias visitas médicas sin que se detectara la gravedad del problema. No fue hasta que comenzó a toser sangre cuando se le realizaron pruebas más exhaustivas que revelaron una lesión en el pulmón.
Tras múltiples biopsias, los especialistas confirmaron el diagnóstico de cáncer de pulmón. La noticia fue especialmente impactante debido a su edad, ya que inicialmente los médicos descartaban casi por completo esta posibilidad.
Tratamientos duros y una breve esperanza
Kayley fue sometida a una operación para extirpar parte de su pulmón derecho, seguida de un tratamiento de quimioterapia que describe como extremadamente agresivo. Durante ese proceso, sufrió efectos severos que afectaron gravemente a su estado físico, incluyendo pérdida de peso rápida y dificultades para alimentarse y descansar.
A principios de 2026 recibió el alta médica, lo que le dio una breve sensación de alivio y recuperación.
El golpe definitivo
Sin embargo, apenas dos meses después, los médicos le comunicaron que el cáncer había reaparecido, esta vez en la pleura. El pronóstico fue demoledor: una esperanza de vida de poco más de un año.
Este nuevo diagnóstico ha marcado un punto de inflexión en su vida, llevándola a buscar alternativas como ensayos clínicos experimentales con la esperanza de prolongar su supervivencia.
Una advertencia que se vuelve viral
Convencida de que su enfermedad está relacionada con el uso de vapeadores, especialmente los dispositivos desechables, Kayley ha decidido compartir su historia públicamente para alertar a otros jóvenes.
Desde que dejó el vapeo, también ha influido en su entorno cercano para que abandonen este hábito. Su mensaje es claro: advierte de los riesgos que, según su experiencia, pueden tener consecuencias graves incluso a edades tempranas.
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