La familia de Rafael pide justicia por la negligencia médica sufrida durante la pandemia
Durante la época más dura del Covid los pacientes de otras enfermedades denunciaron no estar recibiendo el tratamiento ni la atención adecuada
El caso de Rafael, un hombre que murió a finales del pasado mes de abril por un tumor, pone de nuevo sobre la mesa el caso de las negligencias médicas que se produjeron durante la pandemia del Covid-19. Su hija lleva meses peleando y asegura a Catalunya Press que "el proceso judicial está en la recta final". Lo está llevando sola, sin abogados, y asegura que lo que pide son "daños morales" y "responsabilidad civil".
Y es que el coronavirus provocó que el grueso de los esfuerzos de la sanidad se centraran en combatir la pandemia, que tan duramente golpeó al mundo, pero eso causó que algunos pacientes que sufrían otras enfermedades tuvieran la sensación de no recibir toda la atención que necesitaban. También provocó que, incluso, asociaciones de pacientes enfermos de cáncer hicieran un llamamiento para que estos siguieran recibiendo la misma atención y el mismo tratamiento.
UNA PELEA DE CASI DOS AÑOS
En mayo de 2020 a Rafael le salió un bulto en el cuello. Pese a que en un principio lo trataron con antibióticos y le hicieron una biopsia (el resultado es que padecía un linfoma folicular grado 3), muchos de los profesionales que le tratan durante ese año y el posterior le comunican, tanto a él como a su familia, que el tumor no tiene importancia.
A mitad de diciembre de 2021, la familia acude a la primera visita con el servicio de Oncología Médica del Hospital del Mar, que les repite que el tumor "no tiene importancia" y les dice que está localizado "al lado de la pleura". El doctor deriva al paciente a la visita con el PADES del 2 de febrero de este año y le comenta que "si el tumor crece se realizará radioterapia".
La familia pregunta que porqué no se lleva a cabo el tratamiento en aquel momento y su respuesta es que "no es un tumor peligroso", aunque ni entrega ni facilita los informes correspondientes de la biopsia, pero da el alta a Rafael.
El 29 de diciembre Rafael sufre una caída en su casa, pero dice que no le duele nada. Su hija explica que "con la llegada del nuevo año su estado de salud empeora y empieza a vomitar todo lo que come". La familia pide que un médico lo visite a domicilio.
El 1 de febrero de 2022 es ingresado en urgencias del Hospital del Mar por "vómitos recurrentes y por falta de movilidad", pero tras hacerle distintas pruebas, es dado de alta al día siguiente. Entre los días 2 y 10 de febrero "sigue empeorando, con vómitos recurrentes, pérdida de apetito y peso", entre otros síntomas.
Ello provoca que el 11 de febrero vuelva a ingresar y, pese a que nuevamente querían darle el alta, eso cambia cuando vomita sangre frente a los médicos. Este deterioro hace que los médicos del Hospital del Mar decidan derivarlo al Fórum, según explican a la familia porque "allí estará mejor", ya que estaría atendido por psiquiatras, ya que una de las explicaciones que daban los médicos es que presentaba un cuadro depresivo.
La familia pide que lo vuelvan a llevar al Hospital del Mar, para que le hagan más pruebas y un TAC, pero el 22 de febrero vuelve a recibir el alta médica. Cuatro días más tarde su estado hace que vuelva a ingresar en el recinto hospitalario, donde finalmente se le practica la tomografía, que dice que ha habido metástasis cerebral temporal izquierda. A Rafael le dieron entre 4 y 8 semanas de vida.
Tras tener este diagnóstico, su hija consultó con el Institut Català d'Oncologia (ICO), donde le dijeron que "si en 2020 le hubieran hecho radioterapia", su padre no estaría en esa situación.
Pese a eso, la hija de Rafael dice que, en una reunión, la gerente del Hospital del Mar le dijo que sus facultativos "lo habían hecho correctamente".
Des del 15 de abril, Rafael estuvo en su casa, hasta que falleció, el día 26 de ese mismo mes.
"NOS HEMOS SENTIDO NINGUNEADOS"
Tras eso, la hija de Rafael ha iniciado una lucha para recibir justicia, pero asegura a Catalunya Press que la pelea va mucho más allá de su caso.
"No solo lo hago por mi padre, sino por todo el mundo que ha sufrido casos así y que está callado", apunta.
Y es que asegura que, durante este largo proceso, "como familia nos hemos sentido ninguneados y mareados por parte de los profesionales des del principio. No entendemos porqué de estas actuaciones sinsentido y sin explicaciones lógicas. También des de un principio no sé porqué no entregó el resultado de la biopsia, documento muy importante y un hecho que vulnera un derecho principal de cualquier persona que es el derecho a la información".
La hija también denuncia que "el informe final está modificado con una negación que no hemos realizado, en ningún momento nadie de esta familia se ha negado a aceptar tratamiento para mi padre, es que nunca se ha propuesto, que es distinto".
Por último, la familia reclama "una investigación clara, transparente y concisa", "un traspaso de lo sucedido por escrito y firmado por los colegiados implicados", "responsabilidad civil en contra de los facultativos implicados y que trataron a Rafael" y "responsabilidad por daños personales y morales a los mismos facultativos".
Como ya han hecho otras veces, la familia de Rafael y la de otros pacientes que denuncian negligencias médicas se manifestarán este miércoles 14 de septiembre frente al Hospital del Mar. "Por lo menos seremos una veintena de familias. Nos juntamos con plataformas como Marea Blanca (la plataforma unitaria en defensa de la Sanidad Pública en Catalunya), que nos ayuda a tener más fuerza", concluye la hija de Rafael.
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