El precio del piñón dispara el coste de los panellets: ¡más de 90 € por kilo!

El encarecimiento de la materia prima, encarece el panellet más codiciado

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Panellets 1
Los panellets cada vez más caros Foto: EP

 

La festividad de Todos los Santos, profundamente arraigada en la tradición catalana, llega este año marcada por un ingrediente que se ha convertido en símbolo de exclusividad: el piñón nacional. Este fruto seco, esencial en la elaboración de los panellets —los dulces típicos que protagonizan las mesas catalanas en estas fechas— ha alcanzado precios que superan los 90 € por kilogramo, lo que repercute directamente en el coste final del producto estrella de la temporada.

 

Un fruto cada vez más caro

El piñón nacional, especialmente el procedente de zonas como Pedrajas de San Esteban (Valladolid), se considera uno de los más valorados por su sabor intenso, textura delicada y proceso de producción artesanal. Sin embargo, factores como la baja cosecha, la dificultad de recolección y pelado, y la creciente demanda han disparado su precio en el mercado. En algunas tiendas especializadas, el kilo de piñón nacional se vende por encima de los 96 €, una cifra que lo sitúa entre los frutos secos más caros del país.

Este encarecimiento no es nuevo, pero se ha intensificado en los últimos años. Las campañas de recogida han sido cada vez más escasas, y la falta de subastas en zonas productoras ha generado incertidumbre entre los recolectores. A ello se suma el auge de la cocina saludable y gourmet, que ha elevado el perfil del piñón como ingrediente selecto.

 

El panellet de piñón: tradición y lujo

El impacto de este aumento de precio se refleja directamente en los panellets, especialmente en su versión más clásica: el panellet de piñón. Elaborado con una base de mazapán y recubierto de piñones tostados, este dulce se ha convertido en el más caro de la bandeja. En muchas pastelerías de Barcelona, el precio por unidad supera los 2,50 €, y en algunos casos puede alcanzar los 3 €, dependiendo del tamaño y la calidad del piñón utilizado.

A pesar de la existencia de variedades más asequibles —como los panellets de coco, membrillo, café o almendra— el de piñón sigue siendo el más demandado por su sabor y por el valor simbólico que representa. Es el dulce que se regala, el que se comparte en familia, el que se asocia con la tradición más auténtica.

 

Alternativas importadas

Aunque la mayoría de elaboradores artesanos optan por mantener el uso de piñón nacional, algunos recurren a piñones importados, principalmente de China o Pakistán. Estos piñones, de menor tamaño y sabor más suave, se comercializan a precios mucho más bajos —en torno a los 20 € por kilogramo— lo que permite reducir costes sin alterar demasiado el aspecto del panellet. Sin embargo, su uso sigue siendo minoritario en el sector artesanal, donde la calidad y el origen son parte esencial del producto.

 

Tradición en tiempos de inflación

La subida del precio del piñón nacional plantea un reto para quienes desean mantener viva la tradición sin que ello suponga un lujo inalcanzable. En un contexto de inflación generalizada, el panellet de piñón se convierte en un símbolo de cómo los productos estacionales pueden verse afectados por dinámicas de mercado globales y locales.

Este año, disfrutar de un panellet de piñón no solo será un placer gastronómico, sino también un gesto de compromiso con una tradición que resiste, aunque cada vez cueste más mantenerla.

 

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