VIDEO | El espectacular homenaje a Antoni Gaudí: Castellers celebran 100 años de la Torre de Bernabé en la Sagrada Familia
Gaudí, consciente de que su vida no alcanzaría para ver el templo finalizado, dejó construida esta torre como una "verdad en piedra".
Parece que en este atardecer Antoni Gaudí estuviera de nuevo en la Sagrada Familia. El ambiente evoca su recuerdo y rinde tributo a su primera torre, aquella que anunció la futura grandeza del templo y la única que él vio terminada dignamente con sus propios ojos. Sin embargo, tras cien años, su creación no solo vive, sino que está a las puertas de su culminación. Han pasado generaciones enteras, ciudadanos que crecieron asistiendo a los oficios o simplemente caminando frente a sus muros; han cambiado los gobernantes, se han sufrido guerras y se han transformado los sistemas políticos. Pero la Sagrada Familia ha permanecido inamovible, consolidándose como el verdadero centro espiritual y visual de la vida de Barcelona. Y hoy, la basílica vuelve a recordarnos al arquitecto.
( Video Nicolas Sokolov, Catalunya Press)
El inicio tangible de un sueño
Se conmemora una fecha clave: el 30 de noviembre de 1925. Aquel día, el talentoso Antoni Gaudí contempló culminada la primera de las dieciocho torres proyectadas: la torre de Bernabé, en la fachada del Nacimiento. Cuentan las crónicas que, al mirar hacia el cielo y ver refulgir el mosaico de la cruz y la ‘B’ del apóstol, susurró: "Quin goig" ("Qué gozada").
Gaudí, consciente de que su vida no alcanzaría para ver el templo finalizado, dejó construida esta torre como una "verdad en piedra". No era solo una parte de la iglesia; era una muestra a escala real para que el pueblo pudiera contemplar la magnitud del proyecto y, sobre todo, para que sus discípulos tuvieran un modelo físico irrebatible para continuar.
Fue la profecía del constructor cumplida. Cuando los planos originales ardieron durante la Guerra Civil, la torre de Bernabé permaneció incólume entre las cenizas, señalando el camino geométrico y espiritual para terminar la obra.
Testigo de un siglo de cambios
La torre de San Bernabé, con sus 88 metros de altura y su piedra de Montjuic, se alza como símbolo de tenacidad. Aunque Bernabé no fue uno de los doce elegidos originales, es reconocido como apóstol por haber abierto la puerta de la comunidad a San Pablo. Del mismo modo, esta torre abrió el camino a las demás.
Desde su culminación, ha sido testigo mudo de la transformación radical de Barcelona: pasó de ver rebaños pastando en los solares cercanos a presenciar unos Juegos Olímpicos y a recibir a millones de visitantes. Ha sido un camino complejo, atravesando crisis de financiación e incluso una pandemia mundial que desplazó los plazos. Sin embargo, las nuevas torres hoy elevan el nombre de Gaudí, consagrando al templo como la iglesia más alta de Europa.
Un final "haciendo piña": el regalo que hubiera amado Gaudí
Para celebrar esta efeméride, la Sagrada Familia organizó un acto especial de iluminación y memoria. Pero el momento más emotivo y sorprendente llegó al cierre de la ceremonia.
Rompiendo con la solemnidad habitual y en un gesto atípico para los actos litúrgicos del templo, aparecieron los castellers.
Al finalizar el acto, una colla castellera se alzó , construyendo una torre humana que dialogaba con las torres de piedra. Fue un momento de pura simbología catalana: el esfuerzo común, el equilibrio y el valor para tocar el cielo. Seguro que a Gaudí le habría encantado. El arquitecto, profundamente religioso y amante de las formas orgánicas y del trabajo colaborativo, habría visto en esos castellers el reflejo vivo de su arquitectura: una obra que solo se sostiene si todos empujan juntos hacia arriba. Un siglo después, la piedra y la gente se unieron para decirle al maestro que su sueño está a salvo.
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