Catalunya reduce un 21% el desperdicio alimentario en la última década gracias a los cambios sociales y normativos

Los hábitos de consumo y la gestión de residuos orgánicos muestran un avance sostenido. La Agència de Residus de Catalunya constata mejoras significativas en la fracción orgánica y la conciencia ciudadana.

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Evolución del desperdicio alimentario
Evolución del desperdicio alimentario - AGÈNCIA DE RESIDUS DE CATALUNYA

 

La disminución del desperdicio alimentario en Catalunya evidencia un cambio gradual en la forma en que la sociedad gestiona los residuos orgánicos. Este fenómeno, medido por la ARC, refleja la interacción entre normativa, campañas de sensibilización y la implicación de ciudadanos, instituciones y empresas en el manejo responsable de los alimentos.

 

Datos y metodología de seguimiento

La Agència de Residus de Catalunya analiza más de 500 circuitos al menos una vez por trimestre, generando más de 2.000 datos al año. Esta caracterización permite evaluar con precisión la presencia de desperdicio alimentario dentro de la fracción orgánica recogida selectivamente.
En términos de kilos por habitante, la reducción se traduce en 630 gramos de desperdicio alimentario por persona en 2024 respecto a 2014. La agencia aclara que “el desperdicio alimentario, técnicamente, se refiere a la parte de los residuos alimentarios formada por alimentos descartados, incluidas las partes no comestibles que se mantienen adheridas”.

 

Evolución de la fracción orgánica

Durante el periodo 2014-2024, la cantidad total de fracción orgánica y de residuos alimentarios aumenta, mientras que el desperdicio alimentario se reduce. Según la ARC, “esto indica una mejora en los hábitos de separación y una mayor conciencia ciudadana”. El dato refleja que, aunque se generan más residuos orgánicos, la sociedad se orienta hacia una gestión más eficiente de los alimentos.

 

Impacto de la normativa y la coordinación institucional

La reducción del desperdicio se vincula a la entrada en vigor de la Ley de prevención de las pérdidas y del desperdicio alimentario. Además, la acción coordinada entre administraciones, entidades sociales y el sector privado ha sido fundamental para consolidar cambios de conducta en la ciudadanía.
La ARC señala que estas medidas “permiten establecer un marco de cooperación que potencia la reducción de residuos y mejora la eficiencia en la gestión de la fracción orgánica”.

 

Campañas de sensibilización y educación

Se han desarrollado campañas dirigidas a escuelas, restaurantes, hogares y establecimientos alimentarios para reforzar hábitos responsables. La combinación de educación, normativas y seguimiento técnico ha favorecido una cultura de reducción del desperdicio que impacta en la sostenibilidad y la eficiencia de los sistemas de recogida y tratamiento de residuos en Catalunya.

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