El GEI de los Mossos refuerza estrategias ante el aumento de armas en operaciones de alto riesgo

La unidad de élite del (Grupo Especial de Intervención) GEI de los Mossos d’Esquadra refuerza tácticas y equipamiento avanzado para gestionar la creciente presencia de armas de fuego en redes criminales y garantizar la seguridad en intervenciones complejas.

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El jefe del Grup Especial d'Intervenció (GEI) de los Mossos d'Esquadra en su despacho, ubicado en el Complex Central Egara
El jefe del Grup Especial d'Intervenció (GEI) de los Mossos d'Esquadra en su despacho, ubicado en el Complex Central Egara - DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS

 

El incremento de la presencia de armas de fuego en operativos policiales de Catalunya obliga a la unidad de élite del GEI de Mossos d’Esquadra a actualizar constantemente su equipamiento, métodos y estrategias. Con 48 agentes especializados, la unidad realiza intervenciones de alto riesgo, desde registros en plantaciones de marihuana hasta detenciones peligrosas, aplicando procedimientos para proteger a la ciudadanía y neutralizar amenazas sin causar daños innecesarios.

 

La amenaza creciente en operativos

El jefe del GEI explica que la aparición de armas de fuego en redes criminales se incrementa de manera sostenida desde hace cinco años. “La amenaza cada vez es más grande”, asegura en entrevista con Europa Press desde el Complex Central Egara en Sabadell, donde la unidad se prepara para intervenciones que requieren alta precisión y coordinación.

El aumento de armas no representa una alarma para la ciudadanía, subraya el responsable, porque los agentes poseen formación específica para gestionar situaciones extremas. Durante 2025, el GEI realiza 90 intervenciones hasta la fecha, en comparación con las 185 del año anterior, distribuidas entre protección de actos (37%), entradas y detenciones peligrosas (45%) y traslado de personas importantes (8%).

 

Operativos en plantaciones y protección de mercancía

El jefe del GEI destaca que la unidad interviene principalmente cuando existen indicios de riesgo por armas o situaciones de alta peligrosidad. “Antes no era tan habitual verlas en un registro de una plantación de marihuana”, ejemplifica, y añade que los criminales protegen su mercancía con armas de fuego y, en ocasiones, reaccionan disparando ante movimientos que perciben como amenazas, confundiendo incluso a agentes con rivales. “Es un juego a tres bandas. Los criminales, a la que detectan algún movimiento, como ha pasado en alguna ocasión, disparan pensándose que son grupos rivales y es la policía”.

 

Equipamiento tecnológico y recursos avanzados

Desde su fundación en 1990, el GEI ha evolucionado junto con las tácticas delictivas. “A lo largo de los años todo ha ido a caballo de cómo ha evolucionado la parte delincuencial. Esto nos ha obligado a reestructurar métodos de trabajo y a adquirir recursos más adecuados para hacer frente a estas situaciones”, explica el jefe.

La unidad dispone de drones tácticos, cámaras térmicas, visores nocturnos, medios hidráulicos y está estudiando incorporar cámaras unipersonales y un perro operativo para optimizar la actuación en campo. Además, colabora con otras unidades de Mossos, como la Canina, TEDAX, Brimo, Arro, la de Drones y Mitjans Aeris, que aportan apoyo logístico y operativo crucial.

 

Gestión de la tensión y neutralización de amenazas

El jefe del GEI detalla que la estrategia principal de la unidad es neutralizar riesgos y asegurar la seguridad del entorno. “Nosotros no matamos, no es nuestra voluntad. Nosotros lo que queremos es neutralizar la amenaza, asegurar la zona y poder garantizar la seguridad del entorno”.

La unidad adapta su respuesta a cada situación: hay momentos para negociar o evaluar la intervención, y otros en los que deben actuar de manera inmediata. Este enfoque permite minimizar daños y proteger tanto a los ciudadanos como a los agentes involucrados.

 

Operativos destacados en la historia del GEI

Entre las intervenciones más significativas, el jefe del GEI recuerda la operación contra el ‘Pistolero de Tarragona’, donde un atrincheramiento con intercambio de disparos provoca heridas a varios mossos. También rememora situaciones como las de Les Lloses en 2023 y Calldetenes en julio pasado, así como la captura de Manuel Brito y Francisco Javier Picatoste durante su fuga en 2001, cuando asesinaron, violaron y dispararon a un agente en prácticas, dejándole paralítico. “Cualquier intervención en la que te veas obligado a usar el arma de fuego allá queda”, subraya.

Después de estos operativos, la unidad realiza análisis postoperativos (APO) para evaluar decisiones, tácticas y coordinación, asegurando aprendizaje continuo y mejora de procedimientos.

 

Comparación internacional y reconocimiento europeo

El jefe explica que a nivel competencial, el GEI se equipara a unidades como el GEO de la Policía Nacional o el GSG9 alemán, aunque estos cuerpos poseen más recursos por cubrir territorios más extensos. Además, la participación en jornadas europeas permite intercambiar conocimientos y metodologías, consolidando la reputación de la unidad: “Algo estaremos haciendo bien cuando nos piden desde fuera la metodología que estamos aplicando aquí”.

 

Cohesión, filosofía y trabajo en equipo

La cohesión interna es un elemento clave para la efectividad del GEI. “Hacer piña y tener la misma idea de trabajo es imprescindible para convivir y ser lo más efectivos posible”, asegura el jefe, destacando que en una unidad reducida, la cooperación, el entendimiento mutuo y la confianza son esenciales para afrontar los riesgos asociados a la creciente presencia de armas en operaciones policiales de alta peligrosidad.

 

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