La Navidad frente al duelo: estrategias y experiencias para afrontar la pérdida en las fiestas

El duelo se intensifica en las festividades y expertos recomiendan reconocer emociones, adaptar tradiciones y buscar apoyo para transitar la ausencia de seres queridos sin culpa ni presión social.

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Duelo - Archivo - Europa Press

 

Las luces, los encuentros y los rituales navideños contrastan con la experiencia de quienes atraviesan la pérdida de un familiar o amigo cercano, y distintos programas especializados en duelo ofrecen recursos y acompañamiento para atravesar estas fechas con herramientas emocionales y sociales adecuadas.

 

La intensidad emocional del duelo en diciembre

A medida que diciembre avanza, las calles se iluminan, los comercios se decoran y las agendas se llenan de cenas, brindis y reuniones familiares. Para quienes viven un duelo, la Navidad puede convertirse en un período de presión y emociones exacerbadas. Marta Gutiérrez, psicóloga experta en duelo del Equipo de Atención Psicosocial (EAPS) Mutuam, señala: “No es solo un día señalado, son semanas enteras sintiendo la presión del entorno para estar bien”.

Junto a su compañera Elisa Sanz, Gutiérrez conduce los encuentros «Es Navidad y hay una silla vacía», impulsados por el programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación ”la Caixa”. En estos espacios, los asistentes pueden compartir emociones y experiencias, rompiendo la idea de que el duelo debe vivirse en silencio.

“Muchas personas nos dicen: ‘Ojalá pudiera cerrar los ojos y despertar el 7 de enero’”, añade Sanz, reflejando el desgaste emocional que provoca la obligación social de participar en las festividades.

 

El vaivén emocional y su gestión

Uno de los mayores retos durante las fiestas es el miedo a desbordarse ante el cúmulo de emociones. “Muchos intentan proteger a los demás de sus sentimientos de duelo por no querer fastidiarlos, pero también por no mostrar su propia vulnerabilidad”, explica Sanz. Este comportamiento, aunque comprensible, puede aislar a quienes sufren, aumentando la dificultad de procesar la pérdida.

Gutiérrez enfatiza que compartir el dolor permite aliviarlo: “La experiencia nos dice que cuando las personas comparten y reconocen su dolor, ese peso interior se aligera mucho”.

El duelo afecta a todas las generaciones. En los niños, las psicólogas recomiendan respetar sus cambios emocionales: “Ellos pueden estar muy tristes y en dos minutos estar jugando contentos. Y es importante respetar esa oscilación porque es una herramienta que tienen”. Adaptar el lenguaje a su edad y verbalizar emociones propias facilita que los menores identifiquen y expresen las suyas.

Con las personas mayores, la prioridad es ofrecer opciones y respetar decisiones: “Cuando están pasando un mal momento, habrá veces que necesitarán estar solos y es importante que lo comprendamos y lo respetemos, pero haciéndoles saber que estamos disponibles por si cambian de opinión o nos necesitan”, asegura Gutiérrez.

 

Diversas formas de vivir la Navidad en duelo

Cada persona afronta la pérdida de manera distinta, incluso dentro de la misma familia. Reconocer y respetar estas diferencias evita conflictos y malentendidos. “Si yo no comunico lo que necesito y tú tampoco me lo dices, será difícil llegar a un acuerdo y tendremos una reacción emocional inesperada”, advierte Sanz.

Ana García Jorodovich, asistente a los encuentros en Barcelona, relata su experiencia tras perder a su madre: “Cuando falleció entré en una depresión en la que no salía de la cama y no hacía más que dormir y llorar”. Durante las primeras navidades sin su madre, Ana y su familia optaron por alejarse de la tradición para encontrar un espacio seguro y controlable. “Nos fuimos a una casa en Girona, rodeada de naturaleza, y solo di largos paseos y poco más”.

Los años posteriores mostraron que la flexibilidad y la adaptación de las tradiciones resultan fundamentales. Ana añade: “Las segundas navidades fueron totalmente diferentes. Rompimos con la tradición y no nos fue nada mal. En la mesa incluso contábamos chistes”. La llegada de su nieta también transformó su vivencia de estas fechas, devolviéndole alegría y sentido a la Navidad.

 

El papel del apoyo profesional y la terapia

Además del respaldo familiar, la terapia se convierte en una herramienta esencial. Ana recuerda: “A los ocho meses de fallecer mi madre inicié la terapia, que me ayudó muchísimo. Empecé a transitar el duelo y acabé abriéndome en canal. Creo que fue la mejor decisión que tomé”.

Gutiérrez confirma que la terapia permite explorar recursos personales y el entorno social: “Escuchando a la persona, explorando su entorno, sus recursos, su historia vital, el vínculo que tenían y cuál ha sido su pérdida, podemos acompañar y dar recomendaciones más concretas”.

 

Estrategias recomendadas para transitar el duelo en Navidad

 

  • Reconocer las emociones y permitir que fluyan sin juicio.
  • Adaptar tradiciones y crear nuevos rituales según las necesidades personales.
  • Comunicar claramente las necesidades emocionales dentro del núcleo familiar.
  • Incluir a niños y personas mayores respetando sus tiempos y emociones.
  • Buscar apoyo profesional si el duelo genera bloqueo o depresión prolongada.

 

La combinación de acompañamiento familiar, social y profesional ofrece un marco seguro para vivir la Navidad sin sentirse obligado a ignorar la pérdida, permitiendo que las festividades se transiten de manera consciente, respetuosa y emocionalmente saludable.

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