Adiós a Salvador Escribà: se apaga el corazón de La Salseta del Poble Sec
Una figura indispensable de la cultura popular. Salvador Escribà no solo fue la voz de La Salseta del Poble Sec, sino el hombre que, desde su sello discográfico, apostó por grupos como Sopa de Cabra cuando nadie lo hacía. Su legado seguirá vivo en cada plaza y en cada fiesta mayor.
El mundo de la cultura y la música en Catalunya está de luto. El músico Salvador Escribà, cofundador y emblemático cantante de La Salseta del Poble Sec, ha fallecido este jueves a los 75 años a causa de un ictus, según han confirmado fuentes próximas a la familia.
Una de las figuras más queridas
Nacido en Bell-lloc d'Urgell (Lleida), Escribà se convirtió en una de las figuras más queridas y populares del panorama festivo catalán. Su trayectoria despegó a mediados de la década de los 70 cuando, junto a Pep Vercher, fundó La Salseta del Poble Sec en 1977.
Antes de este hito, Escribà ya había dado sus primeros pasos en la música con el grupo de versiones Som...Indígenes, creado en 1964. Con La Salseta, grabó más de una docena de discos —destacando dos de ellos íntegramente en catalán— y puso banda sonora a las plazas de pueblos y ciudades durante casi medio siglo.
Impulsor del rock catalán
Más allá de su faceta como intérprete, su legado es fundamental para entender el nacimiento y auge del rock català. Tras trabajar en diversas compañías discográficas, Escribà fundó su propio sello: Salseta Discos.
Desde esta plataforma, ejerció como descubridor de bandas que marcarían un antes y un después en la música en catalán, publicando los primeros trabajos de grupos tan icónicos como:Sopa de Cabra, Umpah-pah
Sus últimos años en los escenarios
A pesar del paso del tiempo, Salvador Escribà se mantuvo activo y comprometido con la música popular. En 2023, junto a los líderes de la Orquestra Plateria y Huapachà Combo, ideó el espectáculo 'Sol d'hivern: Els músics que van acolorir les places', un proyecto que sirvió para inaugurar la edición del festival BarnaSants de aquel año y reivindicar la labor de las orquestas que llenaron de color las plazas de Catalunya durante la Transición.
Con su partida, desaparece un gestor cultural inquieto y una voz indispensable de la verbena catalana.
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