Un estudio de Science avisó en 1960: en esta fecha de 2026 se producirá un colapso mundial
Un estudio publicado en la revista Science en 1960 alertó de un desastre sin guerras ni meteoritos: la superpoblación. Y algunos multimillonarios ya se preparan
A lo largo de la historia, las predicciones apocalípticas han sido frecuentes. Una de las más antiguas se remonta a hace casi 4.800 años, cuando un escritor anónimo lamentaba el supuesto declive moral de los jóvenes y auguraba un colapso social inminente. Desde entonces, líderes religiosos y pensadores han anunciado repetidamente el fin del mundo… sin acierto.
Entre ellos se encuentran figuras como el líder judío Simon bar Giora, que situó el apocalipsis alrededor del año 70 d. C., o el pastor sudafricano Joshua Mhlakela, que pronosticó el fin del mundo para octubre del año pasado. La mayoría de estas profecías carecían de base científica.
Sin embargo, una advertencia realizada hace 65 años sigue llamando la atención de investigadores y divulgadores. En noviembre de 1960, la prestigiosa revista Science publicó un artículo firmado por Heinz von Foerster, Patricia M. Mora y Lawrence W. Amiot, de la Universidad de Illinois, en el que se advertía de un posible desastre catastrófico el viernes 13 de noviembre de 2026.
Su escenario no hablaba de guerras nucleares, impactos de asteroides ni supervolcanes. La amenaza, según ellos, era mucho más silenciosa y difícil de frenar: la superpoblación. Tras analizar un siglo de datos, concluyeron que el crecimiento demográfico impulsado por los avances médicos podía llevar a un punto crítico en el que la población tendería matemáticamente al infinito, provocando un mundo donde la producción de alimentos no sería capaz de cubrir la demanda.
En 1960, la población mundial rondaba los 3.000 millones de personas. Al acercarnos a 2026, la cifra supera ya los 8.000 millones. No obstante, las proyecciones actuales indican que el crecimiento podría estabilizarse y empezar a descender alrededor de 2080, lo que matiza el dramatismo de aquella predicción.
La idea no es nueva. En 1798, el economista británico Thomas Malthus ya advirtió que la humanidad se enfrentaría a una inevitable escasez de alimentos. «El hambre parece ser el último y más temible recurso de la naturaleza», escribió, señalando que la población crece exponencialmente mientras la producción de alimentos lo hace de forma aritmética. Hasta ahora, los avances agrícolas y tecnológicos han evitado ese escenario.
Pese a ello, algunos de los hombres más ricos del planeta parecen no descartar futuros catastróficos. Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, ha invertido cerca de 187 millones de dólares en una enorme propiedad en Hawái donde estaría construyendo un refugio subterráneo autosuficiente. Jeff Bezos, fundador de Amazon, ha comprado mansiones en Indian Creek Island (Florida), mientras que Larry Ellison controla prácticamente toda la isla hawaiana de Lanai.
Lugares paradisíacos que, además, resultarían fácilmente fortificables si algún día se materializara una crisis global como las que describen las películas apocalípticas: disturbios por alimentos, colapso social y lucha por la supervivencia.
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