Casi 5.000 cristianos asesinados en un año: el mapa del odio religioso se expande y se vuelve más letal
Nigeria concentra la mayor violencia mientras Siria y China alertan de un escenario cada vez más restrictivo para la libertad religiosa
La persecución contra las comunidades cristianas continúa agravándose a escala global. Entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, 4.849 cristianos fueron asesinados por motivos relacionados con su fe, una cifra que supone 373 víctimas más que en el periodo anterior, según recoge la Lista Mundial de la Persecución 2026, el informe anual elaborado por la organización Puertas Abiertas, presentado esta semana. El estudio analiza la situación en los países donde la discriminación y la violencia por razones religiosas alcanzan niveles más extremos.
Los datos confirman una tendencia sostenida al alza. Tras 33 años de informes, la organización constata que la persecución no solo no se reduce, sino que se extiende y se diversifica. Actualmente, más de 388 millones de cristianos viven en contextos de alta discriminación o persecución, lo que equivale a uno de cada siete cristianos en el mundo. En los 50 países que encabezan la lista, hasta 315 millones de personas sufren niveles considerados “muy altos o extremos”.
África subsahariana, el epicentro de la violencia más letal
El informe vuelve a situar a Nigeria como el país más mortífero para los cristianos. Solo en este país se registraron 3.490 asesinatos, una cifra superior a la del año anterior y que representa la gran mayoría de los casos documentados a nivel mundial. Junto a Nigeria, Sudán y Mali completan el trío de países con los niveles más altos de violencia, especialmente en el África subsahariana, una región que sigue concentrando la persecución más brutal.
Puertas Abiertas subraya que la violencia no es el único rostro de la persecución. En numerosos países, las iglesias se ven forzadas a operar en la clandestinidad debido a vigilancia constante, censura institucional y regulaciones cada vez más restrictivas. El caso de Argelia es paradigmático: todas las iglesias protestantes permanecen cerradas y más del 75 % de los cristianos ha perdido el contacto con su comunidad de fe, no por una disminución de la violencia directa, sino por el cierre sistemático de espacios religiosos.
Violencia invisible: mujeres y niñas, las más vulnerables
El informe también alerta de un aumento significativo de la violencia sexual y los matrimonios forzosos, que creció un 32 % respecto a la edición anterior. Se trata de una persecución que afecta de forma desproporcionada a mujeres y niñas, especialmente en contextos donde el control social y religioso es más estricto. La organización advierte, además, de que las cifras reales podrían ser todavía más elevadas, ya que muchos casos no llegan a registrarse oficialmente.
Siria vuelve al grupo de países más peligrosos
Uno de los datos más relevantes del informe es el regreso de Siria al ‘top 10’ de países más peligrosos para los cristianos, algo que no ocurría desde 2017. El país escala del puesto 18 al 6, alcanzando una puntuación récord de 90 sobre 100, uno de los mayores incrementos anuales registrados en la historia de la lista.
Según Puertas Abiertas, este empeoramiento se produce tras el colapso del régimen de Bashar al-Asad y el ascenso del grupo yihadista Hay’at Tahrir al-Sham (HTS). En el último año, 27 cristianos fueron asesinados y se registraron ataques contra iglesias, escuelas y cementerios. El informe recuerda el atentado suicida contra la iglesia ortodoxa griega de Mar Elias, en Damasco, que causó 22 muertos y más de 60 heridos.
Más allá de la violencia física, la nueva Constitución impone la sharía como base legal, restringiendo severamente la libertad religiosa. En barrios cristianos de la capital, grupos armados difunden mensajes que instan a la conversión al islam o al pago de la jizya, un impuesto religioso. Actualmente, se estima que solo permanecen unos 300.000 cristianos en Siria, una cifra muy inferior a la existente antes de la irrupción del Estado Islámico en 2013, lo que incrementa su vulnerabilidad en zonas sin presencia estatal efectiva.
China y la alerta de una “crisis generacional”
En el caso de China, el informe destaca un récord de 79 puntos, aunque el aumento no responde a violencia directa, sino a un endurecimiento normativo por parte del Gobierno. Nuevas leyes prohíben las aplicaciones móviles de la Biblia, limitan la difusión de contenidos religiosos y exigen a los líderes cristianos respaldar explícitamente al Partido Comunista.
Las congregaciones se han fragmentado en pequeños grupos clandestinos de entre 10 y 20 personas, un patrón que también se observa en países como Túnez, Mauritania o Vietnam. Además, el control sobre la participación religiosa de menores de 18 años ha llevado a Puertas Abiertas a alertar de una “crisis generacional crítica”, que compromete seriamente el futuro del cristianismo en el país.
Corea del Norte, el lugar más hostil desde hace más de dos décadas
Por su parte, Corea del Norte mantiene el primer puesto como el país más peligroso para los cristianos, una posición que ocupa de forma casi ininterrumpida desde 2002. El informe subraya que en el país no existe libertad religiosa, de expresión ni de reunión, lo que obliga a los cristianos a vivir en una clandestinidad absoluta, con graves consecuencias personales y familiares.
Finalmente, aunque Afganistán y Libia han descendido algunos puestos en la clasificación, Puertas Abiertas advierte de que este descenso no debe interpretarse como una mejora, sino como el resultado de comunidades cristianas cada vez más invisibles, obligadas a extremar las precauciones para sobrevivir.
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