Transportes reforzados y peajes abiertos: así gestiona Trànsit el cierre de la AP-7
El corte de la AP-7 por el accidente de Gelida obliga a tomar rutas alternativas
El descarrilamiento de un tren de Rodalies en Gelida ha desencadenado un caos en la movilidad del área metropolitana de Barcelona. La caída de un muro de contención sobre la vía ferroviaria dejó una víctima mortal y cinco heridos graves, mientras que el tramo sur de la AP-7 a la altura de Martorell se mantiene cerrado hasta nuevo aviso. El cierre afecta a miles de conductores, que ahora deben buscar rutas alternativas por carretera o recurrir al transporte público reforzado.
Carreteras alternativas y peajes suspendidos
El Servei Català de Trànsit (SCT) ha recomendado tomar la A-2 hacia Igualada y descender por la C-15 hasta reincorporarse a la AP-7 en Vilafranca del Penedès. Como alternativa, la C-32 por el litoral y la B-24 por el prelitoral ofrecen buenas condiciones, y sus peajes permanecerán exentos mientras dure la incidencia.
Para desplazamientos hacia el interior, la C-25, la C-58 y la B-40 son opciones viables, que enlazan con la A-2 hacia Ponent. Además, las Zonas de Bajas Emisiones han quedado suspendidas temporalmente para facilitar la circulación de vehículos privados y reducir la congestión en la red viaria.
El director del SCT, Ramon Lamiel, ha explicado que la medida busca equilibrar el tráfico de los aproximadamente 120.000 vehículos diarios, incluidos 25.000 pesados, que transitan habitualmente por este tramo de la AP-7.
El cierre sur de la autopista se ha adoptado siguiendo la solicitud del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, ante el riesgo de colapso estructural de la vía. La circulación en sentido norte no se ve afectada, y la duración del corte dependerá de las inspecciones técnicas previstas para este jueves.
Transporte público reforzado
Mientras tanto, los servicios de Ferrocarrils de la Generalitat catalana han incrementado sus frecuencias. También se ha incrementado el servicio alternativo por carretera en la R3, que se ha alargado hasta Ripoll.
El origen del corte de la AP-7 se remonta a la tarde del 20 de enero, cuando la borrasca Harry provocó fuertes precipitaciones y el desprendimiento de un muro sobre la vía ferroviaria. El primer convoy impactó contra una roca en Girona y el segundo contra un muro en Barcelona, dejando el tramo sur de la autopista cerrado por motivos de seguridad.
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