Asociaciones feministas respaldan la dirección del centro educativo de Logroño por prohibir el velo
Alertan de que la sentencia supone un riesgo para los derechos de las niñas y para la laicidad de la escuela pública
Diversas asociaciones feministas y organizaciones de mujeres juristas han expresado su pleno respaldo a la dirección de un centro educativo de Logroño tras la reciente sentencia que cuestiona la decisión del centro de no permitir el uso del hiyab dentro del aula. Las organizaciones consideran que el fallo judicial puede sentar un precedente peligroso para los derechos de las niñas y para el modelo de escuela pública basada en la igualdad y la laicidad.
Entre las entidades firmantes del respaldo se encuentran Mujeres Juristas Themis, L’Escola, Enclave Feminista, Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, Federación de Mujeres Progresistas, FEMES, Fórum de Política Feminista, Mujeres para la Salud y la Asociación Feminista Celia Amorós.
Según han señalado, la dirección del centro actuó de manera “valiente y responsable” al impedir el uso del velo en el aula, al entender que su presencia podía afectar a la igualdad entre niñas y niños y condicionar la libertad de las menores en un espacio que debe ser neutral, seguro y libre de presiones. Las asociaciones defienden que la escuela tiene la obligación de garantizar una educación libre de imposiciones religiosas y de desigualdad por razón de sexo.
Las organizaciones feministas alertan de que la sentencia debilita la capacidad de los centros educativos para proteger a las niñas frente a símbolos religiosos que, en muchos contextos, "limitan su libertad y su desarrollo" personal. Recuerdan además que la presión religiosa y social recae de forma desigual sobre las niñas, por lo que la escuela debe ser un espacio de emancipación y no de imposición.
En este sentido, subrayan la importancia de la laicidad en el ámbito educativo como un principio fundamental para salvaguardar los derechos de las menores. La laicidad, señalan, actúa como un escudo protector que impide que las niñas sean designadas como portadoras de la identidad religiosa de una comunidad y garantiza que todas, con independencia de su origen o creencias, accedan a una educación libre de prejuicios y discriminación. Este marco permite promover la igualdad, la autonomía y la libertad, evitando que se impongan valores que puedan relegarlas socialmente o limitar su futuro personal y profesional.
Las asociaciones han comenzado a reunirse y coordinarse para articular una respuesta conjunta y animan a que la sentencia sea recurrida, al considerar que no está en juego únicamente un caso concreto, sino la protección de los derechos de las niñas y el modelo de escuela pública que defienden.
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