La AP-7 restablece esta madrugada la circulación hacia el sur con los tres carriles
La movilidad interurbana encara el inicio de semana bajo un escenario renovado tras varios días de alteraciones que han exigido una respuesta coordinada de las administraciones implicadas.
La gestión del tráfico interurbano entra en una nueva fase tras varios días de restricciones que han obligado a desplegar medidas excepcionales de coordinación administrativa y control de flujos.
Recuperación de la capacidad viaria tras días de afectación
La normalidad operativa se alcanza a las tres de la mañana de este lunes, cuando la autopista vuelve a ofrecer los tres carriles habituales en sentido meridional una vez concluyen los trabajos que han mantenido interrumpido el paso. La reapertura supone el cierre de un episodio que ha condicionado la movilidad en uno de los principales corredores de desplazamiento del litoral y del eje mediterráneo.
Planificación técnica y cooperación entre administraciones
El director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, explica en declaraciones a los medios que la restitución del servicio es posible gracias a una actuación coordinada con el Ministerio de Transportes. El responsable del organismo subraya que la intervención no se limita a la finalización de las obras, sino que forma parte de una planificación más amplia orientada a preservar la funcionalidad de la red. En ese contexto, Lamiel destaca «el trabajo ingente y constante» desarrollado durante los últimos días.
Desvíos estratégicos para sostener la movilidad
Durante el periodo de afectación, Trànsit impulsa una redistribución del tráfico hacia itinerarios alternativos como la C-32, la B-24 y la A-2. Esta estrategia permite absorber una parte significativa de los desplazamientos y evitar un colapso generalizado en el entorno metropolitano y en los accesos principales. La valoración del organismo es positiva, al considerar que el sistema ha respondido de manera eficaz pese a la presión acumulada.
Un escenario marcado por incidencias simultáneas
La situación adquiere un carácter excepcional por coincidir con problemas en el funcionamiento del servicio de Rodalies y con el bloqueo de mercancías en el Port de Barcelona. Lamiel califica el contexto como «muy singular», al confluir tres factores de impacto directo sobre la movilidad y la logística en Catalunya. Esta coincidencia obliga a reforzar la coordinación entre infraestructuras viarias, ferroviarias y portuarias en un corto espacio de tiempo.
Evolución de la siniestralidad en el inicio de 2026
Más allá de la reapertura, Trànsit sitúa el foco en los datos de accidentalidad. El balance del inicio de 2026 refleja una reducción a la mitad de la siniestralidad mortal en las carreteras catalanas respecto al mismo periodo del año anterior. El director del SCT vincula esta evolución tanto a las políticas de control como al comportamiento de los conductores y agradece explícitamente «la conducción responsable» mantenida en un contexto de alta complejidad circulatoria.
Un nuevo marco de vigilancia permanente
Con la recuperación de la capacidad, la autopista entra en una etapa de supervisión intensiva. Sus 344 kilómetros pasan a considerarse una «zona especial de control de velocidad», una catalogación que implica la aplicación continuada de medidas destinadas a atenuar, rebajar y contener la siniestralidad. Esta estrategia se despliega junto a los Mossos d'Esquadra de Trànsit mediante carros radar y nuevas fórmulas de control que se mantienen activas durante todo el año 2026.
Seguridad y movilidad como ejes prioritarios
El planteamiento del Servei Català de Trànsit consolida una visión a medio plazo en la que la fluidez del tráfico y la reducción de accidentes se abordan de forma conjunta. La reapertura de la vía no marca únicamente el final de unas obras, sino el inicio de un periodo en el que la vigilancia, la planificación y la corresponsabilidad de los usuarios adquieren un peso central en la gestión diaria de la movilidad.
Escribe tu comentario