Martí Querol Ortí, de Cinctorres a Canadá: el estudiante que convirtió el esfuerzo en pasaporte
A sus 15 años, ha logrado una de las becas más competitivas del país gracias a un expediente impecable. Constancia, vocación y música acompañan a un alumno que sueña con la medicina.
Desde un pequeño municipio del interior de Castellón emerge una historia que combina disciplina, talento y una determinación poco común.
Un éxito que trasciende las aulas
La noticia corrió rápido entre Cinctorres y Morella. Martí Querol Ortí, estudiante del IES Els Ports, había sido seleccionado por la Fundación Amancio Ortega para cursar 1º de Bachillerato en Canadá. No se trata únicamente de una experiencia internacional: es el resultado de años de dedicación académica sostenida y de una actitud rigurosa ante el estudio.
Quienes comparten su día a día coinciden en la misma idea: detrás del logro no hay casualidad ni golpe de suerte, sino método, responsabilidad y una capacidad de trabajo extraordinaria.
Rendimiento académico sin atajos
El programa de becas exige un nivel de excelencia elevado. Las calificaciones de Martí, todas ellas sobresalientes, fueron determinantes en un proceso selectivo donde miles de candidatos compiten por un número limitado de plazas.
Las distintas pruebas de idioma y evaluación competencial ponen a prueba no solo conocimientos, sino también madurez y adaptación. Superarlas implica algo más que estudiar: requiere seguridad, templanza y confianza en uno mismo.
La banda de música como escuela paralela
Más allá de los libros, Martí desarrolla otra disciplina igual de exigente: toca el bombardino en la banda de música de Cinctorres. Ensayos, conciertos y estudio instrumental conviven con su rutina académica.
Lejos de ser una distracción, la música ha reforzado hábitos esenciales: concentración, constancia y gestión del tiempo. Un equilibrio que su entorno considera clave en su evolución.
Mirando hacia la medicina
Su horizonte profesional ya tiene forma. Martí quiere estudiar Medicina, una meta que encaja con su perfil metódico y su inclinación por los retos intelectuales. Canadá será, en ese camino, una etapa de crecimiento académico y personal.
Un mensaje que inspira al mundo rural
Historias como la suya rompen inercias y desmontan prejuicios. La excelencia educativa también se construye en entornos pequeños, donde la cercanía y el esfuerzo cotidiano generan referentes silenciosos.
Martí no solo emprende un viaje geográfico, sino también simbólico: el de quienes demuestran que la ambición académica no depende del código postal.
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