Carlos III rompe el silencio tras la detención del príncipe Andrés: lanza un comunicado urgente
El rey británico expresa “profunda preocupación” y pide que la ley siga su curso mientras la monarquía afronta una crisis histórica
El comunicado del rey Carlos III se ha convertido en el centro de todas las miradas tras la detención del príncipe Andrés. En un momento de máxima tensión institucional, el monarca británico ha decidido pronunciarse públicamente después de que su hermano fuera arrestado en el marco de la investigación vinculada al caso Jeffrey Epstein.
Lejos de una defensa cerrada, Carlos III ha optado por un tono prudente y medido, subrayando su respeto absoluto por el proceso judicial y evitando cualquier valoración que pueda interferir en la investigación.
El mensaje íntegro del rey Carlos III
En el comunicado remitido a los medios británicos, el monarca expresó su inquietud ante las acusaciones que pesan sobre Andrew Mountbatten-Windsor:
“He recibido con profunda preocupación la noticia sobre Andrew Mountbatten-Windsor y la sospecha de mala conducta en un cargo público. Lo que sigue ahora es el proceso completo, justo y adecuado mediante el cual se investiga esta cuestión de la manera apropiada y por las autoridades correspondientes.
En esto, como he dicho antes, cuentan con nuestro pleno y sincero apoyo y cooperación.
Permítanme decirlo claramente: la ley debe seguir su curso. Mientras este proceso continúe, no sería correcto que yo hiciera más comentarios sobre este asunto.Mientras tanto, mi familia y yo continuaremos con nuestro deber y servicio hacia todos ustedes.
Charles R.”
Una postura prudente ante una crisis institucional
El rey reconoce su “profunda preocupación”, pero evita posicionarse más allá del respaldo institucional al proceso judicial. Una actitud que muchos analistas consideran calculada, especialmente en un momento en el que la monarquía británica atraviesa una de sus mayores crisis reputacionales.
Según informaciones difundidas por BBC News, ni el rey ni el Palacio de Buckingham habrían sido informados con antelación de la detención del príncipe Andrés, enterándose prácticamente al mismo tiempo que la opinión pública. Pese a la gravedad del caso, la agenda oficial de la Familia Real no se habría modificado.
El comunicado busca proyectar estabilidad, respeto por la justicia y continuidad institucional. Sin embargo, el silencio sobre las acusaciones más graves y la ausencia de una condena explícita han generado debate en Reino Unido.
Lo que está claro es que este mensaje marca un punto de inflexión: Carlos III se enfrenta a una prueba histórica como jefe del Estado y garante de la institución monárquica en uno de los momentos más delicados de su reinado.
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