Barcelona estalla en el 8M con 22.000 manifestantes contra el imperialismo y la violencia de género
Unas 22.000 personas se movilizan en Barcelona en una jornada histórica del 8M, mientras una manifestación alternativa reúne a 1.400 feministas que reclaman justicia social y derechos plenos, según la Guardia Urbana, reflejando la fuerza del movimiento frente a la desigualdad y la violencia patriarcal.
La mañana del 8 de marzo en Barcelona se convierte en un grito colectivo que mezcla historia, política y resistencia feminista. La ciudad se tiñe de morado y de pancartas que denuncian no solo la violencia de género, sino también las injusticias globales que afectan a las mujeres de todo el mundo, desde conflictos bélicos hasta políticas neoliberales que perpetúan la desigualdad.
Una manifestación de récord
La marcha principal, organizada por la Assemblea 8M, parte de los Jardinets de Gràcia poco después de las 11:30 horas y se dirige hacia Plaça Catalunya, descendiendo por el Passeig de Gràcia y continuando por la Ronda Sant Pere hasta llegar al Arc de Triomf, donde finaliza con la lectura de un manifiesto que denuncia la violencia patriarcal y los retrocesos sociales.
Según la Guardia Urbana, alrededor de 22.000 personas participan, convirtiendo la movilización en la más masiva de los últimos años en Catalunya. Al mismo tiempo, la manifestación alternativa, convocada por la coordinadora 8M Moviment Feminista de Barcelona, congrega a unas 1.400 personas en la plaza Catalunya y termina en el paseo Isabel II, frente a la Estació de França.
Lemas y pancartas que gritan resistencia
Durante la marcha, se escuchan consignas como “Així, així, ni un pas enrere, contra el patriarcat acció directa”, “No nos matan, nos asesinan” y “Viva la lucha feminista”. Los asistentes agitan banderas moradas con el símbolo feminista y exhiben pancartas con mensajes provocadores y claros: “No voy a pedir permiso para ser libre”, “Ni el ChatGPT entiende por qué tenemos que explicar que no hay igualdad” o “El futuro es femenino”.
El manifiesto final vincula la lucha feminista con causas globales: denuncia la persecución migratoria de Trump y su ICE, el intervencionismo militar en Venezuela, Cuba y Groenlandia, la escalada del conflicto en Ucrania, el genocidio en Palestina y la ofensiva en Rojava. También señala la represión en Irán y Afganistán y las guerras olvidadas en el Líbano, Congo, Sudán y Nigeria.
"Gritamos alto y claro 'no' a las políticas de ultraderecha, al racismo, a los discursos de odio, al antifeminismo y a la LGTBIQA+fobia", enfatizan las activistas.
Una alerta feminista ante crisis global
El movimiento feminista se declara en alerta permanente, llamando a organizarse frente al mayor ciclo de rearme en Europa desde la Guerra Fría y ante el ecocidio global, defendiendo que los feminismos son la principal línea de resistencia frente a los discursos conservadores y las amenazas a la vida y a los cuidados sociales.
"El feminismo es la línea de defensa de la vida en un momento de oleada de conservadurismo reaccionario y violencia contra toda forma de vida alternativa", subraya Aida Sánchez, portavoz de la Assemblea 8M y miembro del Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison.
La brecha de los cuidados y la explotación laboral femenina
El movimiento denuncia que el trabajo reproductivo sigue recayendo en un 90% sobre las mujeres, un patrón estructural que perpetúa la desigualdad. María José Tavira, del Sindicat de Mares en la Diversitat Funcional, afirma: “Esto es del todo indigno, por lo que denunciamos esta ola reaccionaria de la extrema derecha porque nos quieren encerrar en casa y decimos basta”.
El manifiesto exige políticas efectivas de igualdad, protección frente a la violencia de género y un sistema de cuidados que reconozca el trabajo no remunerado de millones de mujeres.
Presencia institucional y apoyo político
Entre los asistentes se encuentran figuras políticas destacadas como Ernest Urtasun, ministro de Cultura; Eva Menor, consellera de Igualdad y Feminismo de la Generalitat; y Lluïsa Moret, presidenta de la Diputación de Barcelona y portavoz del PSC. Además, participan Elisenda Alamany, Esther Capella, Diana Riba, Eva Baró, Jéssica Albiach, Aina Vidal, Gemma Tarafa, Judith Toronjo y Su Moreno, entre otros líderes de partidos progresistas y feministas.
"Es más importante que nunca reconocer el trabajo de las mujeres que nos preceden y ofrecer referentes a las jóvenes", subraya Lluïsa Moret durante la manifestación.
La movilización alternativa
La manifestación alternativa, con lema “Dones, en lluita! Prou violència i explotació!”, reclama una ley que prohíba la prostitución y evite la participación de hombres en deportes de mujeres, destacando la diversidad de voces dentro del feminismo y la pluralidad de demandas sociales.
Una jornada histórica
El 8M en Barcelona deja cifras que reflejan un movimiento feminista fuerte, diverso y politizado, capaz de unir miles de personas frente a la violencia patriarcal y las injusticias globales, consolidando la ciudad como un epicentro de resistencia feminista en Europa.
"No vamos a retroceder ni un paso, nuestra lucha es internacional y no descansará hasta lograr la igualdad real", concluyen las activistas al finalizar la jornada.
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