SOS Racisme destapa que la mayoría de episodios racistas no llega a denunciarse en Catalunya

 

Un análisis detallado expone la persistencia de prácticas discriminatorias en el territorio catalán, con centenares de situaciones atendidas y un elevado nivel de invisibilidad que condiciona la respuesta institucional y social.

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SOS RACISME
Cartel anunciador de la rueda de prensa - INVISIBLES

 

La dimensión real de la discriminación por motivos raciales continúa aflorando a través de estudios independientes que ponen el foco en aquello que no reflejan las estadísticas oficiales.

El documento anual elaborado por SOS Racisme Catalunya sitúa el debate en torno a la profundidad del fenómeno y su carácter estructural, alejándolo de la percepción de hechos aislados. Bajo el título Invisibles. L’estat del racisme, la organización construye una radiografía que combina datos cuantitativos, análisis cualitativo y contexto político y social.

 

Una herramienta para visibilizar lo que no se registra

El informe se apoya en la actividad del Servicio de Atención y Denuncia (SAiD), un dispositivo que ofrece acompañamiento legal, intervención directa y apoyo psicosocial a personas que han sufrido discriminación. Desde esta base, el estudio no solo documenta casos, sino que busca evidenciar las limitaciones de los mecanismos oficiales de registro.

La entidad plantea que buena parte de las situaciones de racismo quedan fuera de los circuitos institucionales, lo que contribuye a una percepción distorsionada del problema. El informe responde también a una demanda explícita de las personas afectadas: no solo denunciar, sino impulsar procesos de reparación y transformación estructural.

 

Un volumen de casos que refleja una realidad sostenida

A lo largo de 2025, el SAiD ha gestionado 583 situaciones relacionadas con el racismo en más de 70 municipios. De estas, 356 corresponden a primeras solicitudes de atención, mientras que 251 han sido reconocidas como casos de discriminación efectiva. Finalmente, 72 han pasado a fase de seguimiento y denuncia.

El descenso en el número total de atenciones respecto a otros años no se interpreta como una mejora del contexto, sino como una consecuencia directa de las dificultades operativas que ha atravesado el servicio.

 

La infradenuncia como eje central del problema

Uno de los elementos más relevantes del informe es el nivel de infradenuncia. El 71,31% de las situaciones identificadas no se formaliza ante las autoridades, lo que equivale a más de siete de cada diez casos.

Las razones son múltiples y complejas: desde la necesidad de respuestas inmediatas hasta la desconfianza en el sistema, pasando por el miedo, la desmotivación o la falta de apoyo institucional. También influyen factores como la voluntad de cerrar el episodio sin iniciar un proceso largo o la imposibilidad de identificar al agresor.

Este fenómeno limita la capacidad de las administraciones para dimensionar el problema y, en consecuencia, condiciona la eficacia de las políticas públicas.

 

Tipologías que evidencian la diversidad de formas del racismo

El informe desglosa las situaciones atendidas en diferentes categorías que permiten entender la amplitud del fenómeno. Las agresiones y discriminaciones entre particulares encabezan la lista con un 28%, seguidas por los abusos por parte de cuerpos de seguridad pública, que alcanzan el 17%.

Las vulneraciones en el acceso a derechos sociales —como la vivienda, la educación o la sanidad— representan el 15%. El discurso de odio, tanto en medios como en redes sociales y en el ámbito político, supone el 13%.

A estas cifras se suman las discriminaciones en servicios privados (11%), las actuaciones de seguridad privada (7%), el racismo laboral (7%) y las incidencias en servicios públicos (3%).

Estrategias de intervención ante un sistema limitado

En relación con los casos asumidos, el 54% se aborda mediante intervención directa, un modelo que incluye acompañamiento personalizado y apoyo psicosocial con perspectiva comunitaria. El 31% se tramita por vía administrativa, mientras que el 14% llega a la vía judicial.

La organización prioriza mecanismos restaurativos para compensar las carencias del sistema judicial, con el objetivo de garantizar la restitución de derechos y la reparación del daño.

 

Un perfil diverso de las personas atendidas

El análisis sociodemográfico muestra que el 40% de las personas atendidas tiene nacionalidad española. El 32% corresponde a personas extranjeras en situación regular y el 17% a personas en situación administrativa irregular. Un 10% de los casos implica a colectivos.

En cuanto al género, el 44% son mujeres y el 39% hombres, mientras que el resto corresponde a colectivos o personas no binarias. Por origen, predominan las personas del Magreb (46%), seguidas de América del Sur (28%) y distintas regiones africanas (11%).

 

El peso creciente del discurso de odio

El informe identifica un incremento del discurso de odio, especialmente en el ámbito político. El 63% de estos casos se origina en declaraciones políticas, frente al 25% en redes sociales y el 13% en otras manifestaciones.

La población musulmana aparece como el principal objetivo de estas expresiones, lo que apunta a una creciente islamofobia en el debate público.

 

Racismo y acceso a derechos fundamentales

El documento conecta el racismo con problemáticas estructurales como el acceso a la vivienda o los obstáculos para la regularización administrativa. Casos de desahucios colectivos o asentamientos precarios se interpretan como manifestaciones concretas de estas dinámicas.

Asimismo, se analizan propuestas políticas como la prohibición del burka o el nicab en el espacio público, enmarcadas en un contexto de auge de discursos reaccionarios a escala local.

 

Dificultades económicas y impacto en la atención

El funcionamiento del SAiD se ha visto comprometido durante 2025 por problemas económicos derivados de la denegación de subvenciones públicas. Esta situación ha obligado a reducir la actividad del servicio y a cerrar durante los meses de julio, agosto y diciembre.

Estas limitaciones han repercutido tanto en el número de casos atendidos como en el incremento de derivaciones a otros servicios, lo que introduce nuevas barreras para las personas afectadas.

 

Una llamada a la acción colectiva

El informe concluye con una apelación clara a la responsabilidad social y política. La organización subraya que el racismo no puede abordarse como un fenómeno puntual, sino como una realidad estructural que requiere respuestas integrales.

“Davant el racisme, la desinformació i la violència institucional, no hi ha neutralitat possible”, afirma el texto. Y añade: “Perquè sense justícia no hi haurà pau”.

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