Las Mosses d'Esquadra acompañan a las víctimas en los juicios para ayudarles a cerrar el círculo

Un grupo especializado de la policía catalana ofrece apoyo emocional y logístico a personas vulnerables citadas en tribunales, asegurando que puedan declarar con seguridad y confianza

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La jefa del Grup Regional d'Atenció a la Víctima de los Mossos d'Esquadra, la cabo Anna Choy, y la responsable del Grup d'Acompanyament a la Víctima, la cabo Eulàlia Perona, frente a la Audiencia de Barcelona

 

El acompañamiento se consolida como un recurso clave para proteger la integridad emocional de las víctimas durante procesos judiciales complejos y garantizar que puedan participar sin temor.

 

Un acompañamiento pensado para cerrar un ciclo

El Grup d’Acompanyament a la Víctima de los Mossos d’Esquadra, activo en Barcelona desde 2005, asiste a víctimas consideradas vulnerables cuando deben testificar, asegurando que estén tranquilas y protegidas durante todo el juicio. La cabo Anna Choy, jefa del Grup Regional d’Atenció a la Víctima, explica: "Este servicio les ayuda a cerrar el círculo, es el punto final".

Las agentes comienzan su trabajo una semana antes del juicio, reuniéndose con la víctima en un punto seguro y alejado de la Audiencia, donde detallan cómo se desarrollará la vista, el papel de fiscales y magistrados, y los mecanismos disponibles para evitar el contacto con el acusado. Según la cabo Eulàlia Perona: "Se encuentran con un ambiente que para ellas es totalmente hostil".

 

Coordinación con otros servicios especializados

Cuando algún Grup d’Atenció a la Víctima (GAV) ha hecho seguimiento del caso, las agentes revisan los expedientes y comunican su intervención al GAV, manteniendo un flujo constante de información. Posteriormente realizan un ‘feedback’ sobre la declaración, lo que asegura que la víctima reciba un acompañamiento integral y coherente durante todo el proceso judicial.

 

Espacios seguros y declaración protegida

Antes de testificar, las víctimas esperan en una sala especialmente habilitada para este servicio, evitando encuentros con el acusado o sus familiares. "Es muy importante porque declaran mucho mejor en el momento en que ellas están tranquilas, no ven al agresor, no ven a los familiares. Entran muy nerviosas y a la segunda pregunta se destensan y declaran muy bien", señala Perona.

La declaración puede realizarse en la sala de vistas con control del entorno o mediante videoconferencia desde la sala segura, garantizando protección total durante la exposición de los hechos.

 

Perfil de víctimas y expansión del servicio

Inicialmente destinado a mujeres víctimas de violencia de género y agresiones sexuales, el servicio se ha ampliado a tentativas de homicidio, robos con fuerza con lesiones, víctimas racializadas y personas que han sufrido LGTBIfobia. También cubre casos de delitos violentos contra menores y otros colectivos vulnerables identificados por la Fiscalía de Barcelona.

 

Acompañar, no escoltar

Choy y Perona insisten en que su labor no consiste en escoltar con uniforme, sino en acompañar de manera cercana: "Realmente acompañamos, no escoltamos". La prioridad es que las víctimas puedan declarar sin sentirse desbordadas o presionadas. "Cuando reciben la citación, muchas no duermen", añade Perona. La preparación y sinceridad previas permiten que comprendan que el juicio será duro y que todas sus dudas serán atendidas antes de enfrentar la declaración.

 

Retos del sistema judicial

Perona señala la dificultad que supone esperar años para declarar: "Yo tengo un problema, ya que dar un mensaje de esperar 4 años para venir aquí para mí ya es complicado. Decir que la justicia funciona bien... Ellos sabrán, porque tardan 4 y hasta 10 años".

A pesar de contar con una sola sala específica en todo el edificio, ambas agentes destacan que jueces, fiscales y abogados muestran cada vez más formación y empatía en los casos que requieren acompañamiento especializado.

 

Experiencias que marcan

Perona recuerda un caso reciente de abuso continuado que emocionó a todos en la sala: "Fue espectacular". Choy, por su parte, rememora juicios mediáticos donde ayudaron a personas mayores a declarar sin presión. Ambas coinciden en que, aunque el servicio es poco conocido, recibir muestras de gratitud de las víctimas al concluir el proceso es altamente gratificante y consolida la misión de acompañamiento.

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