Una red internacional de prostitución liderada por una mujer queda desarticulada entre Barcelona y París

Una investigación policial logra detener a la principal responsable de un entramado que explotaba sexualmente a mujeres en prostíbulos clandestinos, mientras otras ocho personas siguen bajo investigación, y revela un sistema de control tecnológico y de deudas que operaba en varios países europeos.

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Archivo - Un cotxe dels Mossos d'Esquadra
Un cotxe dels Mossos d'Esquadra - David Zorrakino - Europa Press - Archivo

 

El caso evidencia la sofisticación de las redes criminales de trata de personas y subraya la importancia de la colaboración internacional para proteger a las víctimas.

La operación policial revela la magnitud de la explotación y el control ejercido sobre las víctimas, combinando amenazas, manipulación económica y vigilancia constante mediante sistemas tecnológicos, generando alarma tanto en España como en Francia.

 

Investigación que destapa un entramado complejo

Los Mossos d’Esquadra han logrado detener a la líder de la organización, mientras que otras ocho personas permanecen bajo investigación por su implicación en la red. La Unidad Central de Tráfico de Seres Humanos de la División de Investigación Criminal (DIC) inicia el caso en septiembre de 2024 tras recibir la denuncia de una trabajadora que alertó sobre situaciones de coacción y explotación en un piso de Barcelona.

El entramado estaba liderado por una mujer junto a su pareja sentimental y su madre, quienes contaban con la colaboración de otras mujeres que actuaban como controladoras dentro de los domicilios utilizados para la prostitución.

 

Sistema de explotación y vigilancia tecnológica

Las mujeres eran obligadas a ejercer la prostitución contra su voluntad, con disponibilidad total de horarios y sometidas a un sistema de vigilancia mediante cámaras y micrófonos instalados en los pisos. Según fuentes policiales, “la líder del grupo gestionaba hasta 70 anuncios simultáneos en portales de Internet, ofreciendo servicios sexuales en España, Italia, Luxemburgo, Alemania, Suiza y Francia”.

Además, las víctimas eran captadas mediante promesas falsas de empleo y mejores condiciones económicas. Una vez dentro de la organización, se les imponían deudas elevadas por traslado y alojamiento, obligándolas a vender o consumir drogas a petición de los clientes.

 

Alcance internacional de la red

La operación evidencia que la red no se limitaba a Barcelona, sino que funcionaba con alcance europeo, extendiéndose a varias ciudades y países. Los investigadores destacan la sofisticación de la logística de anuncios y control de las víctimas, combinando amenazas físicas, manipulación económica y vigilancia digital.

Durante la explotación policial del 13 de enero, los agentes realizaron tres registros en la ciudad de Barcelona, incautando quince teléfonos móviles y documentación relevante que está siendo analizada por las autoridades judiciales para completar la investigación.

 

Coordinación y protección de las víctimas

Los Mossos subrayan que la actuación se centra tanto en la detención de los responsables como en la protección de las víctimas. La investigación continúa abierta y busca esclarecer el papel de las ocho personas que permanecen bajo investigación, así como posibles vínculos con otras redes internacionales de trata de seres humanos.

Según el comunicado policial, “el trabajo conjunto y la cooperación con otras autoridades europeas es clave para desmantelar este tipo de organizaciones y garantizar la seguridad de las mujeres afectadas”.

 

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