Los estafadores de nuestros abuelos: la banda de falsos revisores de la luz desarticulada por la Guardia Civil
Se aprovechaban de su vulnerabilidad, de su buena fe y del miedo a quedarse sin electricidad.
La Guardia Civil ha puesto fin a la actividad de un grupo criminal especializado en depredar los ahorros de personas mayores en todo el país. En el marco de la operación "Lugacoll", han sido detenidos dos hombres e investigadas otras cinco personas acusadas de estafar, hurtar y robar a 85 ancianos, logrando un botín superior a los 100.000 euros, además de joyas y recuerdos familiares.
El abuso de confianza como arma
El modus operandi de la banda estaba diseñado específicamente para manipular a las personas de la edad avanzada . Los delincuentes, residentes en Valencia, realizaban una investigación previa de sus víctimas. Cuando les abordaban, ya fuera en plena calle o presentándose por sorpresa en sus domicilios, les llamaban por su nombre y apellidos para generar una falsa sensación de seguridad y familiaridad.
Lejos de ser un simple engaño, la estafa se basaba en la coacción emocional. Los criminales, siempre bien vestidos y portando logotipos falsos que imitaban a compañías eléctricas reales, generaban una situación de urgencia y angustia: amenazaban a los ancianos con cortarles el suministro de luz en el acto si no abonaban una supuesta deuda o el coste de un cambio de contador. En uno de los casos denunciados que dio inicio a la investigación en febrero, los estafadores llegaron a decirle a la víctima que ya habían hablado con su hija, utilizando ese vínculo familiar para vencer su resistencia.
Saqueo en el propio hogar
Una vez ganada la confianza o forzada la entrada bajo amenaza de corte de luz, el grupo desplegaba su estrategia. Exigían pagos inmediatos de cifras elevadas (como 900 euros). Si la víctima no tenía efectivo, ofrecían el pago con tarjeta mediante un datáfono que utilizaban para memorizar el código PIN y, posteriormente, sustraer la tarjeta al descuido para vaciar las cuentas en cajeros.
Además, su entrada en la vivienda tenía un segundo objetivo: mientras uno distraía al anciano con los trámites del falso contador, otro aprovechaba para recorrer la casa y sustraer joyas, teléfonos móviles y otros objetos de valor. Aunque la mayoría de los delitos fueron estafas y hurtos, la banda demostró que no dudaba en usar la fuerza. En Castellón, el grupo cruzó la línea hacia la violencia física, golpeando a un hombre para robarle 1.200 euros.
Una empleada del hogar, clave en la captura
La operación policial arrancó gracias a la denuncia de dos víctimas y a la colaboración ciudadana. Fue fundamental el testimonio de la empleada del hogar de uno de los ancianos, cuya ayuda permitió identificar a uno de los autores.
Tras meses de investigación por parte de los agentes del Puesto Principal de Picassent (Valencia), se ha acreditado la participación del grupo en delitos a lo largo de Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Catalunyaa, Comunidad Valenciana, La Rioja, Madrid, Navarra y País Vasco.
La autoridad judicial ha decretado el ingreso en prisión provisional para los dos detenidos, mientras que los otros cinco integrantes del grupo (formado por cuatro hombres y dos mujeres en total) permanecen investigados por pertenencia a grupo criminal, estafa, hurto y robo con violencia.
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