Trànsit vuelve a cerrar el carril de la AP-7 entre Martorell y Gelida tras un grave incumplimiento de seguridad
Dos autobuses ignoraron las restricciones y obligan a suspender una medida clave en una autopista que soporta 100.000 vehículos diarios
El Servei Català de Trànsit (SCT) ha decidido volver a cerrar el carril de la AP-7 entre Martorell y Gelida, que se había habilitado este miércoles de forma excepcional para facilitar la movilidad de autocares, tras detectar incumplimientos graves de las limitaciones de circulación impuestas por motivos de seguridad.
El carril, que solo ha estado operativo durante unas horas, se abrió en el marco del corte de la autopista en sentido sur desde el pasado 20 de enero, cuando un accidente ferroviario en Gelida obligó a cerrar la vía para reparar el talud que provocó el siniestro.
Según ha informado el SCT en un comunicado, el carril estaba “convenientemente señalizado, segregado y finalizaba en la estación de tren de Gelida”. No obstante, durante la tarde del miércoles, dos autobuses no respetaron las limitaciones de circulación y accedieron hasta la zona exacta donde se están realizando las obras.
El subdirector general de gestión del SCT, Guillermo Villuendas, ha confirmado en una entrevista en TV3 que esta actuación será previsiblemente sancionada.
Suspensión inmediata por motivos de seguridad
Como consecuencia de estos hechos, desde este jueves a las 6.00 horas se ha vuelto a prohibir la circulación por este tramo de la AP-7, al suspenderse la medida por motivos de seguridad de la obra y de seguridad vial. La decisión ha sido comunicada a la Dirección de Movilidad del departamento de Territori y a la federación de empresas de transporte de viajeros.
La consellera de Interior, Núria Parlon, ha defendido este jueves en el Parlament que la apertura temporal del carril se hizo siguiendo “criterios estrictamente de seguridad”, y ha respaldado su cierre inmediato tras detectarse los incumplimientos.
Una autopista colapsada desde el accidente de Gelida
La AP-7 en este punto absorbe cerca de 100.000 vehículos diarios. Desde el corte en sentido sur a la altura de Martorell, el tráfico se desvía hacia la A-2, provocando importantes colapsos en las principales vías que cruzan Catalunya.
Una situación que los conductores catalanes arrastran desde el accidente ferroviario de Gelida del 20 de enero, que también supuso la suspensión del servicio de trenes y un fuerte impacto en la movilidad del área metropolitana y del eje Barcelona-Tarragona.
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