Un viaje épico de 2.500 años en un solo lugar: ¡La historia cobra vida en Terrassa!
Iglesias visigodas, romanas y románicas en un conjunto único que aspira a Patrimonio de la Humanidad
La Seu d’Ègara, ubicada en Terrassa, ofrece un viaje ininterrumpido a través de más de 2.500 años de historia, desde vestigios del Neolítico hasta obras maestras del Románico y el Gótico. Este conjunto monumental, formado por las iglesias de Santa Maria, Sant Pere y Sant Miquel, ha iniciado una candidatura para convertirse en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, gracias a su relevancia histórica y arquitectónica.
El enclave destaca como uno de los monumentos mejor conservados de la Hispania visigoda, pero también conserva restos ibéricos y romanos que reflejan su importancia antes de convertirse en sede episcopal alrededor del año 450. Santa Maria ejerció como catedral, Sant Pere como iglesia parroquial y Sant Miquel como espacio funerario, mostrando elementos originales paleocristianos y visigodos que permiten comprender la transición entre el mundo romano y la Edad Media en Occidente.
Un rincón único en Catalunya
Bajo estas iglesias, excavaciones arqueológicas han revelado domus romanas, calles y establecimientos que prueban la relevancia administrativa y económica de la región durante la época romana. Entre los siglos VI y VIII, se construyó un retablo pétreo único en el mundo y otras obras que aún se conservan en su emplazamiento original, mostrando la evolución de la fe y el arte sin necesidad de salir del recinto.
El periodo románico aportó transeptos robustos y cimborrios, mientras que la llegada del Gótico y del Barroco añadió retablos y capillas, manteniendo la integridad estructural de los edificios. El siglo XX consolidó la protección del conjunto gracias a la labor de restauración de figuras como Josep Puig i Cadafalch, transformando la Seu d’Ègara en un monumento de proyección internacional con infraestructura museística moderna.
Este viaje histórico único hace de la Seu d’Ègara un destino imprescindible para los amantes del arte, la arquitectura y la historia, siendo un ejemplo vivo de la riqueza cultural de Catalunya.
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