Olvídate de lo conocido: el pueblo milenario con ruinas medievales que National Geographic adora
Con solo 50 habitantes y un pasado milenario, este rincón de Girona es uno de los destinos más recomendados por la prensa de viajes para descubrir la Costa Brava con otra mirada
Cuando pensamos en la Costa Brava, suelen venir a la mente nombres tan conocidos como Cadaqués, Calella de Palafrugell o Tossa de Mar. Lugares llenos de encanto que han seducido a artistas, escritores y viajeros de todo el mundo. Sin embargo, a veces, los rincones más extraordinarios son también los más discretos.
En este caso, la joya escondida no está en los grandes mapas turísticos, sino en un pequeño núcleo costero del municipio de L’Escala: Sant Martí d’Empúries. Con apenas medio centenar de habitantes, este lugar ha sido reconocido por medios internacionales como National Geographic, que lo describen como uno de los pueblos más bellos de la Costa Brava.
Un pueblo diminuto con un legado inmenso
A simple vista, Sant Martí podría parecer solo un tranquilo pueblo marinero, pero su historia es tan extensa como fascinante. Situado junto al yacimiento arqueológico de Empúries, este enclave fue, hace más de 2.500 años, el primer asentamiento griego en la Península Ibérica.
Se conoce que ya en el siglo VI a.C. era frecuentado por fenicios y griegos que buscaban rutas comerciales en el Mediterráneo occidental. Aquí se fundó la antigua Paliápolis, la “ciudad vieja”, anterior incluso a la célebre Neápolis grecorromana de Empúries. Esta ciudad antigua jugó un papel clave como puerto estratégico durante siglos.
De isla a tierra firme: la evolución que marcó su destino
Originalmente, Sant Martí d’Empúries no estaba unido a la costa. Era un islote separado del continente por las aguas del río Fluvià. Con el paso de los siglos, los sedimentos del río fueron creando un puente natural que conectó esta tierra al litoral. El cauce del Fluvià fue desviado durante la Edad Media y lo que fue un islote pasó a formar parte de un fértil territorio continental.
Esta transformación geográfica benefició la agricultura y consolidó su importancia estratégica en la comarca. Hoy en día, el pueblo se levanta sobre esa misma tierra que alguna vez flotó sola frente a la costa.
Esplendor y decadencia: una historia de resistencia
Durante la Edad Media, Sant Martí fue capital del condado de Empúries y un centro político y comercial de gran relevancia. Sin embargo, las invasiones normandas y la creciente importancia del puerto de L’Escala lo sumieron en un progresivo declive.
A partir del siglo XII, la población empezó a reducirse de forma drástica, perdiendo su estatus de ciudad. Durante siglos quedó semiabandonado, hasta que, con el auge del turismo en la segunda mitad del siglo XX, el pueblo comenzó a recuperar su esplendor, aunque desde una nueva perspectiva: la del patrimonio, la cultura y el turismo sostenible.
Un Bien Cultural que enamora a quien lo visita
Hoy, Sant Martí d’Empúries se presenta como un destino cuidado y sereno, donde cada rincón respira historia. Sus calles estrechas, empedradas y flanqueadas por muros de piedra, sus casas con contraventanas de madera y balcones floridos, y la cercanía del mar, lo convierten en un lugar único.
El conjunto está reconocido como Bien Cultural de Interés Nacional, gracias a la riqueza arqueológica de la zona, entre la que destacan las ruinas grecorromanas de Empúries, uno de los yacimientos más importantes de toda Catalunya.
Naturaleza, playa y senderismo junto al mar
Pero más allá de su valioso patrimonio, Sant Martí también ofrece un entorno natural privilegiado. Seis playas rodean el núcleo urbano, desde calas tranquilas y escondidas hasta zonas más urbanas, todas caracterizadas por su arena fina y aguas transparentes.
Uno de los planes más recomendables es recorrer el Camino de Ronda que une Sant Martí con L’Escala. Son solo dos kilómetros de paseo frente al mar, con vistas al Cap de Creus y a la bahía de Roses. Por el camino, se atraviesan puntos de alto interés como el muelle griego y las ruinas arqueológicas.
Cómo llegar desde Barcelona
Llegar a Sant Martí d’Empúries desde Barcelona es sencillo. El trayecto más directo es por la autopista AP-7, tomando la salida 5 en dirección a L’Escala-Empúries. Desde allí, se continúa por la carretera C-31 y después por la GI-623, siguiendo las indicaciones hacia Sant Martí. El viaje dura alrededor de una hora y 40 minutos.
Un lugar para desconectar y reconectar con la historia
Sant Martí d’Empúries no es un destino de multitudes ni de grandes complejos hoteleros. Es un espacio para la contemplación, el paseo y la conexión con el pasado. Un lugar que invita a bajar el ritmo, mirar al mar y dejarse llevar por el rumor del tiempo. En la Costa Brava, donde cada rincón tiene algo especial, este pequeño pueblo demuestra que la belleza auténtica no necesita artificios.
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