A diferencia de elecciones pasadas, donde el debate giraba en torno al costo de la vida o los servicios públicos, esta contienda estuvo definida por el miedo a la delincuencia y el control fronterizo.
Los resultados, que confirman el fin de la primera vuelta, reflejan un país dividido, donde la suma de las fuerzas de derecha (incluyendo a otros contendientes como Johannes Kaiser y Evelyn Matthei) superó el 50% de los votos, sentando las bases para una compleja negociación de apoyos.