Fuera porros de la UNAM

Lilia Cisneros Luján

Universidad mu00e9xico


Para quienes vivimos la reelección del rector Chávez en 1964, su renuncia dos años después, luego de un movimiento que a la postre de los años nos enteramos que patrocinaban desde el consejo turístico –Miguel Alemán-, la embajada americana –por aquello de la lucha contra el comunismo- y hasta la presidencia de la república, por motivos que serán materia de otra de mis novelas; lo ocurrido en la UNAM el 3 de septiembre es una vez más una metáfora de vida propia de la adolescencia.


¿A quién le interesa alborotar lo que ha sido es y seguirá siendo una caja de resonancia del país? Cuando se vocifera contra los porros que de pronto son repudiados por multitudes juveniles, ¿se refiere a los que venden droga en el campus o a los que ya adultos no se han podido desprender de esa calidad? Al igual que lo hizo el Dr. Ignacio Chávez para intentar disciplinar a miembros del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación, las autoridades académicas competentes dictaminaron la expulsión de los rijosos y, quienes ya vimos esta película, esperamos que la raíz de todo el problema no sea la animadversión del futuro presidente por las actuales autoridades, como fue el caso de Gustavo Díaz Ordaz.


Lo que los incidentes de la UNAM nos muestran, es que aun cuando haya concluido la etapa electoral la lucha por el poder continua vigente. Medio siglo después de la barbarie de Tlatelolco, con un buen número de los protagonistas fallecidos –y no todos el dos de octubre- no es difícil manipular conciencias de una población que por condiciones propias del capitalismo extremo mantiene en su plano subconsciente altos índices de resentimiento que ante la dificultad para el análisis busca cauces que van desde las concentraciones festivas hasta los linchamientos homicidas.


¿Cómo se explican los gritos, arengas e insultos de jóvenes estudiantes que supuestamente replicaban la manifestación del silencio ocurrida hace 50 años? ¿Qué tanta calidad de porros comparten los escolares del instituto de antropología, que forzaron la entrada y tomaron por asalto la sala de un museo, poniendo en riesgo los acervos que ahí se resguardan? ¿Los vociferantes “jóvenes” se pueden calificar de silenciosos solo porque algunas compañeras llevaban masking en sus bocas?


Mover a las masas no es para nada una invención del siglo XXI. Franco lo logró a partir del temor de muchos y sustentado en sus inclinaciones autoritarias, en tanto que Hitler hizo lo propio manipulando sobre todo a los jóvenes con el apoyo de su mago de la comunicación. ¿Son las redes el equivalente a las películas de Goebbels? ¿Que argumentos usaron los pequeños y nacientes países europeos del siglo V para convencer a la población de entonces a la lanzarse en contra de los decadentes reinos persa y romano? [1] Conspiraciones, guerras, lujuria, traiciones, corrupción, preponderancia de los mercaderes de armas, son solo algunas de las características de los “héroes” de las cruzadas, los soldados aliados e incluso los porros de las universidades. ¿Puede la tecnología devolver a las nuevas generaciones la capacidad de comunicarse más allá de un número limitado de caracteres?


La incongruencia parece ser el signo de los tiempos, gritan los incapaces de comunicarse; al pueblo –terrorífico vocablo- se le rebautiza como “sociedad civil", los “juanitos” hoy son “manuelitas” y el duopolio se inclina nuevamente por el monopolio. De la cadena que hoy parece tener la primacía, han salido personajes como el actual gobernador de Tabasco, el futuro secretario de Educación y hasta el legislador que antes las giró de dirigente del PRI y número uno de la CFE, dos de ellos ex priístas y uno milenium; pero estos y hasta los embozados comparten la calidad de oportunistas. Unos más que otros ansiosos de poder, débiles frente a sus pasiones emocionales, unos autoritarios, otros manipuladores y otros más carentes de creatividad. ¿Quién vislumbrará las consecuencias de seguir el camino del señor Fox, el cual aun cuando era presidente seguía en campaña?


Sería deseable que las personas en periodo de formación académica y de vida que asisten a las universidades, se organizaran en grupos de trabajo para analizar de que tamaño son las competencias –guerras- por el financiamiento global, los mercados, la productividad y, ¿por qué no?, el desplazamiento laboral que implican los avances de la tecnología. ¿Alcanzarán a analizar los modestos senadores dispuestos a ahorrar en alimentos las consecuencias de una oferta de moralidad respecto a la esencia del Estado de Derecho? ¿Cuántos se están llamando a engaño luego de que se sugirió una filiación cristiana renovada [2] ahora que se considera al Papa Francisco como invitado principal el próximo 1 de diciembre? En la toma de decisiones y la elaboración de leyes, ¿habrá el conocimiento de las alianzas, con rusos, latinoamericanos, europeos y empresarios petroleros o del agua?


Con el impedimento físico que nos limita por haber logrado elevarnos hasta el séptimo piso de nuestro existir, y por ende sin la posibilidad de marchar, vociferar, y hacer visitas arriesgadas a explanadas o museos, nos sumamos al clamor "¡Fuera Porros de la UNAM!", pero no solo los juveniles, también aquellos incapaces de aprender otros sistemas de protesta más maduros, universitarios y por ende productivo.


[1] “A la sombra de las espadas” novela de Tom Holland, autor ingles que escribió también rubicón, El señor de los muertos y Banquete de sangre.
[2] Esto es lo que de alguna manera ofrecía un membrete PES, que no alcanzó los requisitos para seguir siendo partido. 

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