​Orania, el pueblo de Sudáfrica sólo para blancos

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Orania mercadillo 01102018Mercadillo en Orania.


El apartheid, sistema de segregación racial establecido como política discriminatoria legalizada por el gobierno de Sudáfrica hasta principios de los años noventa, aún sigue vigente en Orania, una región del país en la que sólo habitan personas de raza blanca.


En 1990 los afrikáners adquieren mediante una subasta el territorio abandonado que se encuentra a medio camino entre Ciudad del Cabo y Pretoria. Su idea, según defienden, era la de crear una comunidad afrikáner, basada en principios cristianos, con el fin último de alcanzar la autodeterminación.


Los afrikáners son descendientes de holandeses que llegaron a Ciudad del Cabo en el siglo XVII, aunque también de alemanes y franceses hugonotes. Que, a pesar de sus diferentes idiomas y países de origen, acabaron por agruparse bajo una misma cultura e identidad.


El nacionalismo afrikáner que promueven nace en el XIX en Sudáfrica y defiende la unidad de todas las personas de raza blanca que hablan afrikáans -lengua que deriva del neerlandés y que ha ido incorporando elementos indígenas africanos-. Puede decirse, además, que son los únicos colonizadores que rompieron con sus raíces aunque continúan vanagloriándose de tener origen europeo.


Vista pájaro orania 1

Orania a vista de pájaro.


Orania, situada en la región de Karoo a las orillas del río Orange, en la provincia de Cabo Norte, fue fundada por Carel Boshoff, -yerno de Hendrik Verwoerd, primer ministro de Sudáfrica entre 1958 y 1966, considerado como uno de los impulsores del apartheid-, solo unos meses después de la abolición del apartheid y de la salida de prisión de Nelson Mandela.


El objetivo de Boshoff era “crear un lugar dónde los afrikáners puedan desarrollarse sin la discriminación económica del ‘Black Economic Empowerment’ y preservar su lengua y su cultura”, cuenta Sebastiaan Biehl, habitante de Orania, a Catalunyapress.


En la actualidad, el pueblo cuenta con un gobierno local independiente y como tal tiene control sobre sus propias instituciones, tales como escuelas, servicios sociales y museos, e incluso tiene su propia moneda, el “ora”.


Cartel orania 2

Cartel de bienvenida a Orania.


La posición oficial, que manifiesta a este diario el Embajador de Sudáfrica en España, Lulama Smuts Ngonyama, es que de acuerdo a la constitución del país, se respeta el derecho de Orania a constituirse como municipio, pero no se le da el derecho de la autodeterminación.


“Son parte de Sudáfrica y, por la tanto, están sujetos a las leyes y la Constitución del país”, explica el Embajador Ngonyama, que además recuerda que los habitantes de este territorio sólo representan a una minoría del pueblo afrikáner, ya que la inmensa mayoría de afrikáners que viven en el país, recalca, “se han integrado en la sociedad sudafricana”.


¿POR QUÉ ORANIA?


Pero, ¿por qué aislarse en un territorio? ¿Cómo nace esa idea? Sebastiaan, que habita allí junto a su familia, explica que durante los años ochenta, muchos líderes afrikáner comenzaron a vislumbrar que el sistema político vigente entonces “no era sostenible”, y que por tanto debía buscarse una solución para “asegurar el futuro de su pueblo”. Es así como nace la idea de establecerse en un territorio autónomo para los afrikáners.


“Si se observa el colapso de los símbolos, monumentos, idioma y tradiciones afrikáner, se constata que sólo pueden vivir si ocupan su propio territorio donde su idioma, cultura, tradiciones y creencias se protejan, expandan y practiquen en toda su extensión sin discriminación”, sostiene Biehl.


Sobre la idea inicial de la comunidad de conseguir la autodeterminación, Biehl explica que no es un objetivo para el futuro inmediato. “Preferimos una autonomía sustantiva. No sabemos que nos depara el futuro en una Sudáfrica desintegrada”, apostilla.


Según las cifras que la propia comunidad provee, la población de Orania es de unos 1600 habitantes, entre ellos 300 niños. Pero ¿cuál es su forma de vida? Existen unos 160 negocios y de los empleados, la mayoría se dedica al sector servicios. Un 27% se dedica al comercio, un 10% a la construcción, otro 10% la educación y alrededor del 8% a la agricultura.


Los pilares de su economía son la agricultura y el turismo. Así, defienden la agricultura sostenible, de la que destaca una importante plantación de nueces pecanas, que exportan a China. Aunque gran parte de los ingresos proviene de los visitantes. Tal es así, que cuentan con un hotel de cuatro estrellas.


Bustos orania

Monumento a los ideólogos del apartheid, entre ellos Hendrik Verwoerd, en Orania.

APARTHEID EN ORANIA


Aunque Biehl niega que Orania promueva el ‘apartheid’, y defiende que el propio fundador del territorio, Carel Boshoff rechazó ya en la década de los 80 este sistema de segregación y sus practicas laborales que, según él, “a menudo continúan en la economía rural”, la realidad es que en Sudáfrica sigue existiendo un territorio sólo para blancos.


“Es una mala concepción decir que el apartheid continua en Orania”, sostiene, aunque justifica que vivir “una minoría marginada bajo una mayoría tampoco era una solución”.


Afirmación que choca con la realidad, si uno llega al territorio y se encuentra con un monumento a los “héroes del apartheid”, entre ellos, el propio ideólogo del movimiento, Hendrik Verwoerd, así como otros bustos de los impulsores del régimen racista blanco.


¿Por qué es positivo vivir apartados? “Vivimos en paz y con seguridad, preservamos nuestro idioma, historia y cultura, todos los afrikáners tienen trabajo, los niños pueden jugar donde quieran. Es una comunidad basada en los valores”, explica, ya que según este habitante de Orania, apenas es posible en el resto del país.


Un lugar en el que la segregación racial continúa, y en el que sólo se habla afrikáans. ¿Continúa o no el ‘apartheid’ en Sudáfrica?

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