Torra contra el PDeCAT: Enfrentarse al Estado o convocar elecciones

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Laura Borràs, Quim Torra y Artur Mas (Europa Press)


El presidente de la Generalitat, Quim Torra, apuesta por un nuevo choque de trenes con el Estado después de la sentencia del juicio sobre la intentona independentista de hace un año, prevista para julio del año que viene. Así lo apuntan fuentes cercanas a Palau y también del PDeCAT


Torra no está solo en esta estrategia. En un documento interno desvelado por 'El Periódico', la ANC apostaba por "liberar a los presos", repetir la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) y volver a aprobar la Ley de Transitoriedad Jurídica, tal y como ya hizo el Parlament hace un año. En vez del "sanedrín" que coordinaba todos los movimientos hace un año, ahora la ANC propone que se constituya un "consejo de coordinación efectiva", del que la propia asociación forma parte. Este consejo impulsaría movilizaciones para asegurar el "control del territorio" con apoyo de los Mossos d’Esquadra.


Este documento se aprobó el pasado sábado, si bien la ANC no lo hizo público y prefirió, por boca de su presidenta Elisenda Paluizie, lanzar un ultimátum al Govern para que fijase una estrategia para implementar la República antes del próximo 21 de diciembre. La existencia de este documento ha sido clave para que Òmnium, la otra organización de masas soberanista, se desmarque del mismo.


El nuevo desafío unilateral que prevé Torra sería para dentro de un año, en octubre de 2019, aprovechando una esperada indignación popular que podría provocar la sentencia del TS en caso de resultar condenatoria.


Así, según publica este sábado ‘El Confidencial’, Torra carece del apoyo de sus socios de ERC y carga con la desconfianza del PDeCAT que no quiere repetir el choque de trenes,y de buena parte del grupo parlamentario en el Congreso que prefiere pactar con Pedro Sánchez, que arriesgarse a una victoria del eje Cs-PP. Tampoco en el propio Govern, Torra cuenta con muchos apoyos. 


Incluso la responsable de Presidència, Elsa Artadi, y los 'consellers' que acumulan más poder prefieren una vía más pragmática que volver a repetir un esquema de choque frontal que ya se ha demostrado condenado al fracaso. Igual que la vieja guardia del partido, encabezada por Artur Mas, que también recela de esta estrategia.


LAURA BORRÀS, EL PUENTE CON LA CUP


En el seno del ejecutivo catalán, el principal apoyo de Quim Torra sería la consellera de Cultura, Laura Borràs, quien mantiene una excelente relación con sectores de la CUP, que llegados a un punto de nueva ruptura, "el momento", en palabras de Quim Torra, se sumarían a la estrategia presidencial.


Torra contaría de nuevo con apoyos extraparlamentarios, como los CDR y la ANC. El ultimátum de Paluzie no era una amenaza a Torra sino a ERC, nada partidaria de un nuevo choque con el Gobierno español. La ANC cuenta con miles de socios y gran capacidad de movilización. Con los CDR —apenas 300 personas en toda Catalunya— el problema radica en frenarles hasta la sentencia, que se espera para el mes de julio del próximo año.


Torra lo adelantó en su Conferencia Política en el TNC: "Tenemos un objetivo claro. Insisto: Catalunya como estado independiente en forma de República. Tenemos un mandato y ahora hay que superar todos los problemas que nos pongan para hacerlo realidad. Estas últimas semanas he ido explicando que hay que crear un nuevo momento, lo he llegado a expresar diciendo que 'había que crear un nuevo primero de octubre. Evidentemente, el referéndum ya se ha hecho. No estamos atascados en la misma pantalla. No hablo de repetir nada que ya hayamos hecho. Propongo que seamos capaces de recuperar la dinámica de empoderamiento popular y democrático que nos llevó al éxito del primero de octubre, y sumar fuerzas con todos aquellos que el 3 de octubre salieron a la calle en defensa de los derechos y de las libertades civiles y políticas y contra la represión. Todos juntos compartimos los mismos valores republicanos".


SENTENCIA Y ELECCIONES


Según ‘El Confidencial’, Torra y sus aliados creen que si la sentencia es condenatoria, tendrá un efecto galvanizador sobre la opinión pública catalana que permitirá volver a intentar romper con el Gobierno español por la vía unilateral.


Por el otro lado, PDeCAT, Artadi y Artur Mas son más partidarios de aprovechar las sentencias para convocar nuevas elecciones y reforzar su poder a través de la Crida per la República, el nuevo partido de Carles Puigdemont. Estos sectores abogan por establecer un horizonte más a largo plazo y seguir reforzando la ocupación del espacio. El nuevo punto de inflexión lo establecería un fallo del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Una sentencia que tardará algunos años.

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