A Mediaset siguen sin salirle los números en Cuatro

Manuel Fernando González Iglesias

Las audiencias de los informativos de Cuatro bajan y los directivos de Mediaset no acaban de entender que ellos mismos son los causantes del descenso, al cambiar constantemente de opinión.


El negocio de Cuatro nace lastrado por el prestigio heredado del desaparecido Canal Plus, que tenía por ejemplo la independencia informativa que regalaba el Grupo Prisa a sus periodistas de la cadena del codificado, un complejo que todavía no ha superado Cuatro a día de hoy.


Cuatro tiene muy buenos periodistas. De su cantera el Gobierno Sánchez acaba de sacar al actual Secretario de Estado de Comunicación de la Moncloa. Miguel Ángel Oliver, un ex Ser pata negra. Pero el canal no sabe cómo aprovecharlos, acostumbrado como está el Grupo de Berlusconi a disparar audiencias con subproductos populistas que tienen un enganche fácil.


Ahora tratan de meter en el lío a Carmen Chaparro, sacada injustamente de la pantalla de Tele 5 y quieren quemarla con un magazine que supere a La Sexta, su verdadero competidor. Sin darse cuenta que el canal de Planeta sí que aposto hace ya tiempo por unos informativos-espectáculo que se han convertido en referente, sobre todo en un país donde la política se ha convertido en una verdadera preocupación pública, como demuestran ya todas las encuestas.


Cuando apareció en la pantalla Al Rojo Vivo, los de Mediaset deberían estar pescando salmón en los ríos asturianos, porque no se enteraron de que una manera de informar diferente estaba inundando el mercado con una señal inequívoca promovida por el desaparecido Jose Manuel Lara, que dirigida a toda la izquierda, -incluida la más extrema que había en España- acabaría captándola con paciencia y audacia.


Hoy los periodistas de La Sexta pueden presumir de su capacidad de haber captado como sus forofos a los de Podemos, a las Mareas, a los del PSOE y hasta a los del PP agobiados por los múltiples escándalos judicializados que han protagonizado y con ello, haber conseguido así escenificar aquella vieja idea larista: Un canal para la derecha (Antena 3) y otro para la izquierda (La Sexta).


Como Telecinco se ha especializado en lo que los expertos llaman telebasura y se ha quedado con toda la audiencia derivada de tal programación, ¿qué papel le quedaba asignado a Cuatro? Yo creo que en Mediaset todavía se lo están buscando y, mientras tanto, siguen experimentando con pasos adelante y hacia atrás hasta que se den por vencidos.


Y el periodista pregunta: ¿Acaso no tuvo éxito el binomio de retransmisiones durante el Mundial de Rusia? ¿No trabaja en la cadena el periodista deportivo de mayor audiencia en la radio que hace cada noche El Larguero? Pues nada, a seguir pensando.

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